Esta semana tuvo lugar en Santiago de Chile la XXV Reunión del Comité Ejecutivo de la Conferencia Estadística de las Américas de la Cepal, que cuenta con la presidencia de Uruguay para el bienio 2026-2027. En ese marco, autoridades de los países de América Latina y el Caribe subrayaron el valor de las estadísticas oficiales como bien público esencial para el adecuado funcionamiento de las sociedades y la democracia. En la misma línea, evaluaron que se trata de un ingrediente fundamental de las capacidades institucionales y de gobernanza para la gestión de las transformaciones económicas, sociales y ambientales en la región.
Durante la apertura del evento, el director técnico del Instituto Nacional de Estadística (INE) de Uruguay, Marcelo Bisogno, describió un panorama de la actualidad y el discurso público global, basado en un proceso de cambios acelerados en diversos ámbitos como la salud, el medioambiente y la economía, como la “polarización de escenarios”.
Con ese telón de fondo, el jerarca expuso que los diferentes sistemas estadísticos de los países participantes del encuentro adquieren una “responsabilidad creciente” y que deben “proteger la verdad actuando contra ejércitos de desinformación masiva”. “Vivimos en una era en la que la verdad misma está en disputa. En este contexto, un dato confiable, producido con independencia, rigor y transparencia no es solo un insumo técnico, es un acto de defensa de la confianza pública”, subrayó.
Desafíos y respuestas
Por otra parte, resaltó la solidaridad existente entre dichos sistemas estadísticos en un contexto signado por cambios tecnológicos y transformaciones sociales “profundas”. En este sentido, enumeró cuatro problemas que desafían la gobernanza de la industria estadística: la carencia de recursos económicos que enfrentan las oficinas nacionales de estadística, el desmejoramiento en las condiciones de acceso de los encuestadores a los hogares, la revolución tecnológica encabezada por la inteligencia artificial y la irrupción de nuevas metodologías, como los censos combinados y las estimaciones no probabilísticas.
Como respuesta a las referidas dificultades, Bisogno planteó la necesidad de abordar cinco frentes. En primer lugar, mencionó la importancia de separar las oficinas nacionales de estadística de los gobiernos para conformarse “verdaderamente en instituciones de Estado”. En segundo lugar, llamó a flexibilizar la gestión, abandonando las rigideces de la burocracia. Como tercer elemento, mencionó la necesidad de mejorar la documentación de la gestión operativa. En cuarto lugar, llamó a preparar a las instituciones para implementar la revolución tecnológica. Por último, instó a “explotar” las sinergias entre países mediante la cooperación sur-sur y profundizar la cooperación con los organismos multilaterales en busca recursos e ideas y de espacios que permitan sistematizar el aprendizaje a través de las “experiencias nacionales” para beneficio de la totalidad.