Sociedad
Ranking de Prosperidad de América Latina y el Caribe 2026, IMD World Competitiveness Center
Uruguay se encuentra entre los países más prósperos de América Latina y el Caribe, pero con una economía rezagada
El IMD World Competitiveness Center presentó en la Universidad Católica del Uruguay (UCU) el primer Informe de Prosperidad para América Latina y el Caribe. El estudio ubica a Uruguay en el segundo nivel más alto de las 34 economías evaluadas, solo detrás de Chile y Costa Rica. El país lidera la región en Estado de derecho y en controles contra la corrupción, pero su pilar económico (con baja inversión y alto desempleo juvenil) es el más débil de los cuatro que mide el estudio.
Fecha de publicación: 18/09/2026
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Redacción

El IMD World Competitiveness Center, con sede en Lausana, Suiza, presentó en la UCU los resultados de su primer Informe de Prosperidad para América Latina y el Caribe. El estudio evalúa a 34 economías con 78 indicadores, agrupados en cuatro pilares: desafíos económicos, gobernanza e instituciones, dinámicas de gestión y empoderamiento social. La presentación estuvo a cargo de José Caballero, economista en jefe del centro, quien firma el capítulo central del informe.

El análisis clasifica a los países en ocho niveles, de A1 (el más alto) a D2 (el más bajo). Uruguay obtuvo la calificación general A2, el segundo escalón de la escala, junto con Bahamas, Barbados, Panamá, Puerto Rico y San Cristóbal y Nieves. Solo Chile y Costa Rica alcanzaron el nivel A1. En total, apenas ocho de las 34 economías evaluadas, menos de una cuarta parte, llegaron a algún nivel A. Esa distribución, según el informe, confirma que la prosperidad regional depende menos del tamaño de cada país o sus recursos naturales que de la combinación de sus instituciones, su estructura productiva, su capacidad de gestión y sus condiciones sociales.

Detrás de la nota general, el perfil de Uruguay es desparejo entre pilares. El país obtuvo A1 en empoderamiento social, junto con Chile, Costa Rica y Argentina; A2 en gobernanza e instituciones y en dinámicas de gestión; y C1, su nota más baja, en desafíos económicos. El informe describe esta combinación como una configuración habitual entre los países mejor ubicados: resultados institucionales y sociales sólidos, una base económica positiva pero no sobresaliente, y ninguna debilidad grave que arrastre al conjunto hacia abajo.

En varios indicadores puntuales, Uruguay encabeza el ranking regional entre los 34 países: primero en el Índice de Estado de derecho (0,72 sobre 1), primero en controles contra la corrupción, primero en el índice de democracia y primero en exportación de servicios de tecnología de la información. También se ubica cuarto en el Índice de Desarrollo Humano y quinto en PIB per cápita. Caballero subrayó ese punto: dijo que en gobernanza Uruguay es “un referente” regional, porque sostuvo la democracia más allá de qué signo político gobierne, algo que, remarcó, no es la norma en América Latina.

Desafíos en lo económico

El lado débil del perfil uruguayo aparece en lo económico. La formación bruta de capital fijo llega a 15,6% del PIB, puesto 26 entre 34 países y por debajo del promedio regional (20,9%). El desempleo juvenil, 26,6%, ubica a Uruguay en el puesto 27, muy por encima del promedio de la región (16,7%). Un tercer punto débil, señalado de forma explícita por el informe, es la salida de inversión uruguaya hacia el exterior: el país ocupa el puesto 30 de 34 en flujos de inversión directa al extranjero, un dato que el estudio vincula con una limitada diversificación del riesgo económico del país.

En el intercambio posterior a la presentación, una economista del público matizó el dato de informalidad laboral: si el promedio nacional ronda el 20%, en las zonas de frontera llega al 40-45%, con impacto directo en la recaudación y en el financiamiento de la seguridad social. Caballero coincidió en que el problema no debe subestimarse y, para la región en general, lo vinculó con el desempleo juvenil.

Caballero cerró su presentación con una lista de prioridades para Uruguay: profundizar la inversión, en particular la salida de capital uruguayo hacia el exterior; atacar el desempleo juvenil con políticas específicas; y cerrar la brecha de representación política de las mujeres, que calificó como “un punto ciego” que no esperaba encontrar en un país tan sólido en sus instituciones.

Detalle de las calificaciones para Uruguay

Uruguay obtuvo la calificación general A2, en una escala de A1 a D2 entre 34 economías. El pilar más flojo es el de desafíos económicos, con nota C1: la inversión llega a 15,6% del PIB (puesto 26 de 34), el desempleo juvenil a 26,6% (puesto 27) y la inversión uruguaya en el exterior queda en el puesto 30. El país llega a A2 en gobernanza e instituciones (primero de la región en Estado de derecho, en controles contra la corrupción y en índice de democracia) y también A2 en dinámicas de gestión, donde es tercero en productividad regional y primero en exportación de servicios de tecnología de la información. Su mejor nota, A1, la obtiene en empoderamiento social, junto con Chile, Costa Rica y Argentina. Es cuarto en desarrollo humano y tiene una matriculación secundaria de 99,6%, la segunda más alta de la región. Un dato adicional, fuera del pilar económico, es que tiene 28,3% de mujeres en el Parlamento, puesto 20 de 34, por debajo del promedio regional de 31,1%.

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