-¿Cómo describiría la actualidad del sector industrial del país?
-Peligrosamente estable. Si se analiza, estamos igual que hace 15 años, y esa es la mayor preocupación. No se ve una evolución, y es algo muy parecido a lo que le está pasando al país. El crecimiento de Uruguay en los últimos 15 años es prácticamente nulo y el sector industrial tiene un comportamiento parecido. Estamos en un momento distinto en la coyuntura mundial, donde hay muchos cambios y revoluciones, y nosotros seguimos igual. Y seguir igual en este contexto, quiere decir que nos quedamos atrás.
-Se suele hablar del Uruguay estable y de las reglas de juego claras. ¿La estabilidad es algo completamente positivo o se corre el riesgo de caer en el estancamiento?
-La estabilidad de Uruguay, durante mucho tiempo, fue un activo importante y totalmente relevante para que las inversiones lleguen al país. Hoy sigue siendo un activo importante, pero no suficiente, porque los negocios, para seguir invirtiendo, deben ser rentables. Y en la medida en que Uruguay no genera rentabilidades acordes al riesgo, a los emprendimientos, las inversiones y el sector industrial, no alcanza solo con tener reglas de juego claras. Eso es normal, más en una región que logró estabilizarse desde el punto de vista político. Entonces, no podemos seguir vendiendo lo de las reglas de juego claras. Está bien, es una condición necesaria, pero después de eso debemos dar algo más.
-¿Y qué es ese “algo más”?
-Ser competitivos y productivos. Ser un país confiable, pero desde otro punto de vista. Porque tener los puertos cerrados y que se complique la actividad diaria juega en contra y resta a la credibilidad del país. Está muy bien la estabilidad, es una realidad y un activo que tiene Uruguay, pero no es suficiente hoy en día. En la actualidad, las inversiones buscan rentabilidad.
-¿Qué factores explican la pérdida de competitividad?
-La mejora de competitividad se puede separar en dos. Hay cuestiones que tienen que ver con el empresario, porque debemos invertir de forma constante para mejorar la productividad y, así, ser cada vez más competitivos. Para ello hay que tener buena rentabilidad, algo que no está pasando en el sector industrial. La rentabilidad comparada con el riesgo es muy baja. Por otro lado, están las cuestiones que resuelve el Estado relacionadas a la burocracia, los impuestos, costos energéticos y combustibles. Y en eso nosotros no tenemos incidencia. Cuando se compara el costo de la energía con el resto de la región, nuestro costo es elevado. Entonces, creo que esto es lo que más incide, por lo menos en el sector industrial.
-Se aprobó en el Senado la Ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, y actualmente se encuentra a estudio en Diputados. ¿Es un buen primer mojón para empezar a atender estos problemas que menciona?
-Creo que sí, es importante. Hace dos años, cuando asumí el cargo de presidente de la CIU y hablábamos de los problemas de competitividad que tenía el país, no era un tema instalado. Que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) haya asumido que el país tiene un problema de competitividad y se decidiera a abordarlo, es sumamente positivo, porque todos estamos discutiendo ahora que Uruguay tiene un problema de competitividad y eso es un gran avance. Obviamente, resuelve varios temas microeconómicos de la actividad privada que son importantes, ahora creo que queda una segunda etapa, más compleja, pero más necesaria, que tiene que ver con costos energéticos y logísticos además de lo laboral.
-¿Identifica agendas que pueden resultar contrapuestas entre el MEF y el Ministerio de Trabajo?
-Dos por tres surgen varios temas, más allá del Ministerio de Trabajo, que van en contra de la mejora de competitividad del país.
-¿De qué manera les han trasladado esto a las autoridades?
-Desde hace tiempo venimos marcando la pérdida de competitividad constante que tiene el sector y que es por eso que no vienen inversiones. Es por eso que el nivel de inversión es tan bajo en Uruguay. Entonces, para motivar al empresario a que haga inversiones y vengan nuevos proyectos, es necesario ser competitivo.
-¿Qué balance hace en materia industrial de este año y medio de gobierno de Orsi?
-Puedo recalcar lo positivo. El Ministerio de Industria asumió trabajar en una ley de política industrial, con una visión de 2030 a 2050, lo que es muy positivo y marca una idea de país, de tener una política industrial pensada en el mediano y largo plazo. Creo que es un mensaje claro y concreto de que hay que atender de forma urgente los problemas de competitividad.
-¿La industria siente que hoy tiene un interlocutor más receptivo en el gobierno?
-Nuestro interlocutor más válido es el Ministerio de Industria, con quien tenemos un diálogo continuo y un ida y vuelta permanente.
-¿Es posible establecer una política de largo plazo para la industria en Uruguay?
-Siempre Uruguay tuvo políticas industriales individuales. Tuvo políticas vinculadas a determinado sector o industria, pero no hubo un plan integral. Y creo que a eso apunta lo que acaba de presentar el Ministerio de Industria, pensando en 2030 y 2050. Después hay que ver cómo se lleva a la práctica y si todos creemos en eso. Creo que, en muchos temas, Uruguay se resignó a perder industria. A veces siento que determinados actores políticos muestran una resignación y dicen que en algunas cosas no podemos competir, pero esa resignación es negativa. Tenemos que cambiar, y creo que es lo que está pasando en el resto del mundo. Los países que durante muchos años han perdido industria producto del crecimiento asiático, hoy están tratando de revertir esa situación. Si realmente queremos tener un país desarrollado, necesitamos una industria desarrollada e independiente.
-Recientemente el sector de la construcción acordó la reducción paulatina de la jornada laboral y sentó un precedente en las negociaciones entre empleados y empleadores. ¿Existe la posibilidad de un efecto contagio hacia otros sectores?
-No. Primero hay que entender que son sectores distintos. Uno es un sector transable y el otro no transable. Nosotros competimos con el mundo y, por un lado, queremos ser más competitivos y productivos para generar más inversiones y un crecimiento de la industria y del país. Y la reducción de la jornada laboral iría totalmente en contra. Nuestra industria hoy no es competitiva y, cuando se analiza la productividad de la industria, es muy baja. Una decisión en este sentido sería muy peligrosa para la industria nacional y nuestras inversiones.
-¿Hay algún escenario en el que se pueda discutir en el caso de la industria o no es viable?
-No veo hoy, con la realidad actual y lo que está sucediendo con la industria, un escenario donde podamos sentarnos a discutir una reducción de la jornada laboral. Sería totalmente irresponsable si como presidente de la CIU avanzo en una discusión sobre este tema, porque sé muy bien que estarían en juego muchas industrias que hoy están con dificultades. A veces noto que este tema podría ser la gota que rebalse el vaso, porque estamos en un límite complicado.
-¿Cómo ve el clima laboral actual en la industria?
-Más allá de la industria, en general lo veo con mucha preocupación. La negociación de la construcción nos generó mucha preocupación, porque fue con un nivel de conflictividad muy alto y con niveles de acciones que nunca habíamos visto. Hablo de situaciones que vimos todos, como los videos que circularon que mostraban peleas en las obras, cosas que nunca habían pasado o yo no había visto en Uruguay. Es un grado de violencia que preocupa. En la pesca pasaron cosas similares y en el puerto hay un tema de conflictividad que se arrastra desde el año pasado, con posiciones totalmente intransigentes. Entonces, veo este tema con mucha preocupación.
-¿Entiende que es necesario que se decrete la esencialidad en el puerto?
-No sé cuál es la medida. Un país que tiene como misión principal desde hace años abrirse al mundo y tratar de exportar lo máximo posible, no se puede permitir un conflicto tan largo en su principal lugar de salida, que es el puerto de Montevideo.
Plan vale “requiere que el sector privado haga una inversión muy grande”
-¿Qué evaluación hace del Plan Vale desde su implementación?
-El Plan Vale busca resolver una normativa impulsada desde el Ministerio de Ambiente que obliga a todas las empresas que volcamos envases al mercado a darle una solución, un tratamiento y un recupero a esos envases. El plan está tratando de dar cumplimiento a una normativa, que requiere que el sector privado haga una inversión muy grande para cumplir con las metas que impone el Ministerio.
-Hay empresas que cuestionan los costos asociados a las exigencias ambientales.
-Las exigencias que puso la anterior administración, que fueron ratificadas y sostenidas por la actual; son demasiado ambiciosas para el punto de partida que tenía el país.