Los 12 miembros con derecho a voto del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed adoptaron la decisión de manera unánime. Además, 16 de los 18 economistas del organismo consideran apropiada al menos una suba más antes de fin de año.
En un comunicado de la entidad, subraya que “la inflación permanece elevada” y que la medida adoptada hoy “favorecerá un retorno más rápido al objetivo del 2%”.
El economista Pablo Moya, de la consultora Oikos, estimó “un efecto bajo sobre la economía uruguaya”. “En general el efecto directo es un encarecimiento del crédito, lo cual tiene bajo impacto en Uruguay por su calificación crediticia y por haber cubierto las necesidades de más corto plazo”, comentó. Por otro lado, explicó que otro efecto directo es sobre el tipo de cambio, pero matizó que “en el caso uruguayo, esto no es lineal, y en gran medida ya fue descontado por los agentes financieros”. Finalmente, Moya se refirió a los “efectos indirectos”, como los impactos sobre el comercio global, generando “un efecto ‘depresivo’, aunque por el tipo de bienes (alimentarios) y la diversificación de mercados, también el efecto sería muy bajo”.
“Factor negativo adicional”
Ramiro Correa, economista del CED, coincidió en las líneas de impacto, pero con alguna diferencia sobre su afectación en la economía local.
A su entender, hay tres canales de transmisión. “En primer lugar, implica condiciones financieras internacionales más restrictivas y potencialmente un mayor costo de financiamiento”, sostuvo. Sin embargo, a diferencia de Moya, Correa evaluó que esto es relevante para Uruguay “dado el actual nivel de déficit fiscal y endeudamiento, particularmente en un contexto de crecimiento económico relativamente bajo”. Aun así, reconoció que el país cuenta con una estructura de deuda que amortigua el impacto inmediato, debido a sus plazos relativamente largos y a la elevada participación de deuda en moneda nacional.
En segundo lugar, mencionó que tasas más altas en EEUU pueden fortalecer al dólar, lo cual “podría trasladarse parcialmente a la inflación a través del precio de los bienes transables y eventualmente reducir el margen para una política monetaria más expansiva”.
Por último, valoró que la suba de tasas “puede moderar la actividad económica y las condiciones de crecimiento global”, lo cual “para una economía pequeña y abierta como Uruguay, (…) constituye un factor negativo adicional para la actividad”.