La renovación integra las versiones Coca-Cola Sabor Original y Coca-Cola Zero Azúcares bajo una propuesta visual común, con mayor protagonismo del tradicional rojo, la cinta dinámica y el logotipo Spencerian. Las diferencias entre ambas se mantienen a través de elementos como el texto “Zero Azúcares”, la tapa negra y una cinta negra en las latas.
Coca-Cola Light también tendrá un cambio visual, con una etiqueta en gris más claro y el texto “light” en negrita. En todos los casos, las fórmulas y los sabores permanecen sin modificaciones.
“Esta evolución honra el legado de Coca-Cola mientras mira hacia el futuro. Durante más de un siglo, Coca-Cola ha sido más que una bebida, ha sido un símbolo global de conexión, optimismo y cultura”, señaló María Victoria Castagnino, directora de Marketing de Coca-Cola para Argentina y Uruguay.
La nueva identidad comenzará a implementarse en Uruguay en setiembre de 2026, de forma progresiva durante todo el año.
El cambio coincide con la inauguración de la primera línea de latas de Coca-Cola Femsa en su planta de Carrasco, que implicó una inversión de US$ 8,5 millones y permite fabricar localmente estas latas y el 100% de su portafolio de refrescos en todos los empaques.
La renovación se enmarca en la campaña “El mundo puede esperar”, que invita a hacer una pausa y priorizar los momentos de encuentro alrededor de la mesa.