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Natalia Brogliatti, jefa de Marketing y Comunicación de Alcance Servicio de compañía
Antes de dedicarse a construir mensajes para una organización con más de tres décadas de historia, Natalia Brogliatti ya había descubierto que la comunicación tenía algo que la fascinaba.
Fecha de publicación: 25/09/2026
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Por:
Redacción

Lo hizo siendo niña, durante una visita al lugar de trabajo de un amigo de su familia, el periodista Américo Signorelli. Escuchar sus anécdotas, conocer historias de entrevistas y observar de cerca el detrás de escena de los medios despertó una inquietud que, con el tiempo, terminaría convirtiéndose en profesión.

“Ya desde niña me visualizaba viviendo de eso”, recuerda la ejecutiva. Aquella intuición inicial encontró luego sustento académico en la Licenciatura en Comunicación y, más adelante, en un máster en experiencia al consumidor. Sin embargo, hubo un descubrimiento que terminó marcando su camino profesional: la comunicación organizacional.

Le atrajo la posibilidad de trabajar sobre algo que considera fundamental para cualquier empresa, que es lograr coherencia entre lo que se piensa, lo que se hace y lo que se comunica, tanto hacia afuera como hacia adentro de una organización. Esa mirada sigue guiando buena parte de su trabajo hasta hoy.

Su primera experiencia laboral llegó temprano. A los 16 años daba clases particulares de inglés en el cuarto de su casa. Tres años después tuvo una oportunidad que sería decisiva: cubrir una licencia maternal en una radio. Lo que inicialmente parecía una experiencia transitoria terminó convirtiéndose en una etapa de más de una década.

Durante 11 años aprendió a desenvolverse frente a un micrófono, a captar la atención de la audiencia y a resolver situaciones imprevistas en vivo; herramientas que, aunque hoy aplica en un ámbito diferente, continúan siendo parte de su mochila profesional.

Después de muchos años en medios sintió que había llegado el momento de desafiarse. Pasó brevemente por una agencia de publicidad, donde lideró proyectos de BTL y relaciones públicas, pero seguía buscando algo distinto. Fue entonces cuando apareció Alcance.

El cambio implicaba salir de una zona conocida para ingresar a un sector completamente nuevo. “Me dio miedo y emoción a la vez”, reconoce. Sin embargo, ese paso terminó convirtiéndose en el impulso que necesitaba.

Hace ocho años que forma parte de la compañía y asegura que encontró allí una forma diferente de ejercer la comunicación. Ya no se trataba únicamente de construir mensajes para públicos externos, sino también de trabajar puertas adentro, acompañando a colaboradores, fortaleciendo la cultura organizacional y ayudando a transmitir los valores de la empresa.

Justamente, la cultura es uno de los aspectos que más destaca de Alcance. Según explica, la organización ha construido su identidad sobre el trato humano y la cercanía con las familias, entendiendo que cada realidad es diferente y requiere una respuesta particular. Esa dimensión humana también es la que más la motiva de su trabajo. Para Brogliatti, la comunicación tiene valor cuando logra generar empatía, construir confianza y producir un impacto real en las personas. Por eso considera especialmente gratificante recibir mensajes de agradecimiento de socios y comprobar que aquello que la empresa promete efectivamente se cumple.

Trabajar en un servicio de carácter preventivo presenta desafíos particulares. En una sociedad donde predominan la inmediatez y las soluciones instantáneas, transmitir la importancia de anticiparse no siempre resulta sencillo. Sin embargo, entiende que allí también existe una gran oportunidad.

A su juicio, las familias han cambiado profundamente en las últimas décadas y continúan transformándose a gran velocidad. Comprender esas nuevas dinámicas y desarrollar servicios capaces de responder a necesidades cada vez más diversas es uno de los grandes retos del sector, pero también una de sus principales oportunidades de crecimiento.

Después de años de experiencia profesional, hay dos aprendizajes que aparecen de forma recurrente en su discurso. El primero es la importancia de ser previsor. El segundo, no perder nunca la humildad. Porque, como señala, la vida tiene la capacidad de recordar que no todo está bajo control y que, muchas veces, escuchar, preguntar y reconocer las propias limitaciones resulta tan importante como cualquier conocimiento técnico.

Fuera de la oficina encuentra equilibrio en los vínculos más cercanos y en una pasión que la acompaña desde hace tiempo: el surf. El mar, dice, le recuerda permanentemente la necesidad de adaptarse, mantenerse atenta y aceptar que no todo depende de uno mismo.

Quizás por eso, cuando piensa en los próximos diez años, no habla exclusivamente de objetivos profesionales. Su aspiración pasa por seguir creciendo, aprendiendo y aportando valor, sin perder de vista aquello que considera esencial: el bienestar, las relaciones significativas y la autenticidad. Esa visión resume buena parte de su filosofía personal y profesional. Porque, como sostiene, ser uno mismo termina siendo una ventaja mucho más poderosa que intentar encajar en moldes ajenos.

Estos personajes aparecen en esta nota
Natalia Brogliatti
Buenos Aires 484, CP 11000, Montevideo, Uruguay
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