En presencia de autoridades nacionales e internacionales, presidentes de otras gremiales, productores, socios y trabajadores rurales, Ferber comenzó su discurso haciendo énfasis en la importancia del sector para el país. “Hay que entender que la prosperidad del agro no es un beneficio sectorial, es una condición fundamental para el desarrollo del Uruguay”, enfatizó.
Sobre el proyecto de Ley de Competitividad, celebró que “por fin se esté discutiendo de este tema” con un “intercambio ágil con el sector privado”. De igual forma, destacó que, a partir de esta discusión, “mientras no ordenemos las cuentas públicas estaremos atacando las consecuencias y no una de sus causas fundamentales”.
“Compartimos el criterio de que la competitividad no depende únicamente del tipo de cambio, sino de cuánto de nuestros costos podemos pagar con los pesos que obtenemos por cada dólar que generamos. Hemos atravesado períodos de este siglo con desalineamientos cercanos al 25%. La magnitud actual, aunque real, dista de los niveles más críticos que vivimos. El tipo de cambio importa, y mucho, pero la competitividad de un exportador no depende solo del dólar”, dijo Ferber.
A partir de este reclamo, el presidente de la gremial destacó que el sector ha demostrado ser eficiente y productivo, produciendo más kilos de carne en menos tiempo y apostando al futuro.
Acuerdos comerciales y actividad portuaria
Por otro lado, aunque indicó que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, así como los avances con el Transpacífico y la solicitud de adhesión a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por su sigla en inglés) “abren oportunidades muy importantes para nuestra producción”, advirtió que existe el riesgo de que pierdan valor por “no ser capaces de sacar y recibir mercadería de manera eficiente”, debido a los constantes paros sindicales en el puerto de Montevideo.
Sin embargo, celebró la decisión del gobierno de establecer un servicio mínimo porque “gobernar implica decidir” y “hay momentos en que postergar una decisión también es una decisión, y sus costos terminan recayendo sobre todos los uruguayos”.
En este contexto, resaltó que “hoy no están dadas las condiciones para negociar una reducción general de la jornada laboral” porque, aunque “se presenta con el objetivo de mejorar las condiciones de los trabajadores, creemos que va a provocar exactamente lo contrario: menos inversión, menos valor agregado y menos puestos de trabajo industrial”.
Por ello, propuso “modernizar normas que dificultan la contratación y la organización del trabajo, e invertir en la infraestructura necesaria para que los trabajadores puedan radicarse en centros poblados, acceder a los servicios básicos y trabajar en el medio rural”.
Desafíos sanitarios y agua potable
Sobre la crisis sanitaria que representa la garrapata para el sector ganadero, reconoció el compromiso del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca ante un “desafío complejo”, pero señaló que, aun “transcurrido ya un año y medio de gestión, todavía no se percibe una estrategia sanitaria capaz de generar la confianza y la adhesión necesarias”. También advirtió que, si se continúa por este camino, se pondrá en riesgo “uno de los principales activos del Uruguay: su prestigio sanitario”.
Otro de los temas que abordó en su discurso fue el abastecimiento de agua potable y el proyecto de la represa de Casupá. “Hemos propuesto evaluar con urgencia una fuente alternativa para el sistema metropolitano: complementar la cuenca del Santa Lucía con un sistema de bombeo desde Juan Lacaze que permita llevar agua del Río de la Plata hasta Aguas Corrientes. Una fuente adicional permitiría garantizar el agua para consumo humano sin impedir que una de las principales regiones productivas continúe desarrollándose”, apuntó.
Por último, pidió “redefinir el rol del Instituto Nacional de Colonización y actualizar su legislación para que vuelva a ser útil para el país”, indicando que merece “un debate serio, basado en evidencia, orientado a resultados y pensado para los próximos 50 años, no para el próximo titular”.