Al analizar el contexto internacional, el informe de BBVA Research destaca que la economía global sigue mostrando una notable capacidad de resiliencia, a pesar de un contexto marcado por tensiones geopolíticas, conflictos regionales, presiones inflacionarias y mayores niveles de endeudamiento público. El crecimiento global sigue apoyado por factores como la expansión de la inteligencia artificial (IA), el gasto en defensa, la solidez de los mercados laborales y las políticas monetarias enfocadas en controlar la inflación. Sin embargo, persisten riesgos significativos asociados a conflictos en Medio Oriente, la guerra en Ucrania, el proteccionismo comercial, fenómenos climáticos extremos y posibles episodios de inestabilidad financiera.
En este escenario, BBVA Research mantiene una visión relativamente estable sobre las principales economías. Estados Unidos registraría un crecimiento algo superior al 2%, mientras que la eurozona mejoró modestamente sus perspectivas gracias a datos más favorables.
Situación china
Sin embargo, China continúa mostrando una desaceleración gradual hacia tasas de crecimiento cercanas al 4%, reflejando desafíos estructurales internos.
El PIB del gigante asiático creció 4,3% interanual en el segundo trimestre de 2026, por debajo del 5% observado en el primer trimestre. Los datos de julio y agosto confirmaron que la desaceleración continuó durante el tercer trimestre. No obstante, BBVA mantiene su previsión de crecimiento para todo 2026 en 4,5%, el límite inferior del objetivo oficial del gobierno, y proyecta una expansión de 4,2% para 2027.
La principal explicación del menor dinamismo económico radica en factores domésticos. El informe resume la situación como un escenario de “oferta fuerte y demanda débil”. Por el lado de la producción, China continúa fortaleciendo sectores manufactureros de alta tecnología, especialmente aquellos vinculados a la cadena de suministro de la inteligencia artificial. Sin embargo, por el lado de la demanda, persiste una marcada debilidad del consumo privado, la inversión inmobiliaria y la confianza de hogares y empresas.
Uno de los principales problemas sigue siendo la crisis inmobiliaria. La inversión en vivienda continúa cayendo, los nuevos proyectos permanecen deprimidos y más del 70% de las ciudades registran disminuciones en los precios de las propiedades.