Entrevista
EN LA CORTE
“No se pueden reclamar mayores niveles salariales si hay niveles de productividad que están muy bajos”
Pese a reconocer que existen miradas sectoriales propias de la diversidad interna dentro del partido de gobierno, el senador Caggiani considera que hay una “mirada país” que es la que tiene integrada el gobierno. En entrevista con CRÓNICAS, Caggiani afirmó que hay determinada actividad sindical que “muchas veces” no mira “el largo plazo y el bien del país”. Por otro lado, subrayó que el gobierno “hace más de lo que dice”, sin una retórica “refundacional” o de izquierda “clásica”.
Fecha de publicación: 02/10/2026
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Daniel Caggiani, senador del Frente Amplio
Por:
Mateo Castells

 

Menú: El entrevistado degustó en la cava de La Corte pollo a la plancha, acompañado de puré de papas y agua sin gas. De postre, optó por ensalada de frutas y un café.

-El gobierno ya transita su segundo año y el propio Orsi pidió recientemente a sus ministros acelerar la gestión, en un contexto en que las encuestas muestran una baja aprobación. ¿Hay una percepción dentro del Frente Amplio (FA) de que el gobierno necesita empezar a mostrar resultados más rápido?

-Las encuestas son una foto de la realidad. El que dice que no las lee, miente, pero son fotos. Hay un fenómeno más general, que tiene un capítulo nacional, que marca que los gobiernos no tienen una luna de miel durante los primeros seis meses. Hoy las sociedades tienen la mecha más corta en general. Los gobiernos están teniendo bajos niveles de aprobación muy rápido, porque las expectativas son importantes, las demandas son altas y eso suele dificultar el accionar de los gobiernos. Y en el caso de Uruguay, tenemos tres o cuatro elementos que marcan esto. Pero creo que el gobierno está haciendo. Está preocupado por el hoy, pero pensando en el futuro, sin dejar a nadie atrás. Este gobierno tiene diálogo político con los diferentes actores sociales y políticos, y al mismo tiempo tiene palabra. Lo que se acuerda, se lleva a la práctica, que no es menor. Vamos el 30% del gobierno, todavía queda el 70%. Pero yo soy positivo. En la medida en que se empiecen a implementar las principales políticas que se aprobaron en el presupuesto, el panorama va a cambiar. Tenemos un gobierno que hace más de lo que dice, que no tiene una retórica tan refundacional o de izquierda más clásica. La retórica es más de gestión, y eso genera que, lo que se hace, no se luzca.

-Se le ha achacado a este gobierno el no tener un buque insignia. ¿Esto incide también en esa percepción que menciona?

-Creo que tiene varios buques insignia. Uno es que el país crezca a mayores niveles y se distribuya, logrando reducir los niveles de desigualdad, que para la izquierda es importante. Después hay buques insignia como la reforma sobre el tema cuidados. Venimos de un gobierno que hizo una reforma de la seguridad social con una perspectiva de mejorar las cuentas públicas y acortar el déficit, y para eso aumentó la cantidad de años de actividad y redujo las pensiones y las jubilaciones. Redujo derechos, y es una forma de mirar la seguridad social. Hoy hay una reforma sobre el sistema de cuidados que mira desde otra lógica, que trata de poner algunos resguardos en materia de cuidados. Y, por otro lado, hay una apuesta muy importante a crecer y desarrollarse, que son dos conceptos distintos. Este es un gobierno que trata no solamente de acelerar el crecimiento económico, sino también de desarrollar al país en distintas perspectivas.

-Usted menciona una serie de aspectos que aún la población no parece asimilar, según lo marcan las encuestas. ¿Qué está pasando en el vínculo con la sociedad?

-Creo que es porque recién están empezando y falta más política. Hay que conectar lo del hoy con el futuro y darle sentido. 

-¿Y qué falla? ¿La comunicación o la acción política?

-Creo que en el gobierno falla la acción política permanente. El FA es una fuerza política que nació para, sobre todo, enfrentar el bipartidismo en Uruguay y hoy es el principal partido político. Que eso haya sucedido en un país como el nuestro es un cambio cultural significativo. Y se hizo militando permanentemente y conectando las tareas del hoy con las del futuro y dándoles sentido. Y ahí el FA en general está fallando. Fallamos en cómo hacemos que, por un lado, el gobierno ponga las cosas a funcionar y, al mismo tiempo, en conectar eso con las urgencias y con lo del futuro. Ahí tenemos un trabajo importante, en un momento donde el futuro está en cuestión. También creo que nos falta más volumen de juego y hay ciertas oposiciones que han jugado a tratar de estar discutiendo continuamente el presente.

-El sociólogo Agustín Canzani, en un informe que realizó para el FA, marcó que el leve repunte del gobierno en las últimas encuestas refiere a que la oposición no supo capitalizar el momento político que atravesó el Ejecutivo. ¿Coincide con este diagnóstico?

-El gobierno tiene niveles de aprobación bajos, pero la oposición tiene niveles de aprobación más bajos. Y la oposición tiene un problema enorme, más allá de que ellos colocan la supuesta candidatura de Lacalle Pou casi como un salvador.

-No es lo mismo ser oposición a ser gobierno, y tampoco son las mismas expectativas que tiene la sociedad en uno y en otro.

-Sí y no. Porque si decís representar a un conjunto importante de uruguayos, además de criticar lo que hace el otro, tenés que proponer o decir qué harías. Pero creo que hay ciertas oposiciones que están aceleradas y fundiendo el motor, y en realidad ni siquiera estamos en un proceso preelectoral. Y hay algunos actores que tienen un discurso como si estuvieran haciendo una campaña electoral adelantada. Creo que la sociedad está bastante alejada de eso.

-Dentro del FA hay sectores que demandan acelerar el cumplimiento del programa, mientras Gabriel Oddone mantiene su insistencia en cuidar las restricciones fiscales y el apartado del déficit. ¿Hoy existe una tensión real entre el gobierno y las bases frenteamplistas sobre el rumbo económico?

-No. Oddone debe ser de los ministros de Economía que más ha dialogado con el FA. No recuerdo otro ministro de Economía que se haya reunido tantas veces con la mesa política del FA y con la bancada oficialista, más allá de ser un ministro que no venía de la militancia frenteamplista. Tiene un reconocimiento de su trayectoria profesional muy importante e intelectualmente es un ministro que está por encima de la media y eso es un lujo para el país, no solo para el FA. Sí hay tensiones naturales, porque ministros de Economía que no sean reservados con los gastos, no son buenos ministros de Economía. Este es un gobierno con un ministro de Economía y un equipo económico con una agenda. Por un lado, está la desburocratización y el desempapelamiento, además de la simplificación de algunos trámites, que son medidas que implican costos fiscales. Pero también está la agenda de inversión privada. Uruguay tiene niveles de inversión del 16% sobre el Producto Interno Bruto (PIB) y hay que llevarlo al 20%, y para ello necesitamos algunos megaproyectos. Desde el 2005 para acá, siempre el gobierno anterior dejaba encaminada una inversión significativa que el gobierno siguiente ejecutaba y eso generaba un crecimiento importante. Eso en el último gobierno no sucedió y hoy se está sufriendo.

-¿Hay agendas contrapuestas entre el Ministerio de Economía y el de Trabajo en estos temas?

-No. Hay miradas sectoriales, pero también hay una mirada país, que es la que tiene el gobierno.

-¿Y el Ministerio de Trabajo tiene adoptada esa mirada país?

-Creo que sí. Anteriormente tuvimos un Ministerio de Trabajo que dejaba hacer más y, en lugar de preservar la relación entre capital y trabajo, trataba de ser juez y parte y no jugaba tanto. En este marco, hay un gobierno con una mirada de atender más las desigualdades. Pero también creo que hay determinada actividad sindical que muchas veces no mira el largo plazo y el bien del país, y ahí hay nichos, no quiere decir que ese sea el planteamiento de la central sindical ni del Ministerio de Trabajo. 

“Se trabaja en una agenda procrecimiento”

-Cuando al gobierno se lo señala por sus diferencias internas, sus integrantes hablan de diversidad de opiniones y afirman que es algo que el FA siempre tuvo. ¿Cuándo termina la diversidad y empieza una contradicción que puede complicar la gestión del gobierno?

-Creo que eso no está sucediendo. Lo que hay es una situación de arrastre de un conjunto de conflictos, que algunos se originaron ahora, pero que tienen antecedentes en el gobierno anterior, como el puerto, y lo que está haciendo el gobierno es gestionar esas tensiones. Ahora, no creo que haya varias líneas en el gobierno. La línea es defender el crecimiento económico, defender las relaciones laborales justas y, al mismo tiempo, hacer que las cosas funcionen. Hay un gobierno que tiene una visión clara. El país avanza en la medida en que crece económicamente, esos dividendos se distribuyen mejor y, en ese sentido, se trabaja en una agenda procrecimiento, donde la mirada de tener mayores niveles de productividad también se compromete en toda la cadena. No se pueden reclamar mayores niveles salariales si hay niveles de productividad que están muy bajos.

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Daniel Caggiani
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