El eje de la charla fue el criterio. Serrot, director del Executive MBA y MBA, lo definió como una aproximación al pensamiento crítico: discernir para decidir en la incertidumbre. “Cuando hay certeza, cuando los datos pueden decidir solos, ahí metemos un algoritmo”, explicó. Cuando no la hay, la IA puede ayudar a pensar, pero sigue abierta la discusión sobre si el criterio debe ser solo humano, combinarse con la máquina o delegarse en ella. El público, dijo, quizás llegó buscando respuestas y recibió más preguntas.
Un cambio más amplio que la IA
Urcola, director de Educación Ejecutiva, sostuvo que la IA no explica por sí sola la complejidad actual. Desde la irrupción de internet, hace unos 20 años, se sumaron otras tendencias, dijo: una geopolítica con el predominio occidental desafiado, la transición energética -donde señaló que Uruguay se destaca en renovables-, el envejecimiento de la población y el avance de los datos. La IA, afirmó, “le puso la cereza al postre” y volvió el panorama más apocalíptico, aunque, recordó, citando a un experto, que “el miedo vende”.
Sobre qué estilo de liderazgo funciona mejor, Urcola dijo que la discusión está abierta: los participativos pueden dar mejores resultados, pero hoy también gobiernan liderazgos autoritarios. Citó estudios, como los del Foro Económico Mundial, que ubican entre las habilidades más necesarias aprender a aprender, la curiosidad, el pensamiento crítico y el autoconocimiento, seguidas de comunicación, liderazgo e influencia. Describió además un reporte reciente de Harvard, con opiniones de líderes de las mayores empresas de Estados Unidos, según el cual las habilidades humanas deben sumarse a la comprensión de números, tecnología y datos.
Formar esas capacidades no tiene receta, admitió Urcola, dado que, si dijera que sí, aseguró, “te estarían mal enseñando”. Es más una cuestión de mentalidad, ya que en el MBA proponen dejar de buscar una certeza ficticia y vivir en la incertidumbre, con decisiones más flexibles. Los latinoamericanos, agregó, tienen cierta ventaja, porque el pensamiento crítico y el sentido común se generan en la adversidad.Empleo ante la IA
Serrot apuntó a distinguir entre datos, aprendizaje automático e IA: muchas empresas aún deben resolver algo previo, una base de datos estandarizada. En tareas estructuradas, como las conciliaciones bancarias, delegar en la IA resulta sencillo; en decisiones sobre el futuro, con pocos datos, pesa más la inteligencia humana. Algunas organizaciones se abren a las herramientas y otras se escudan en el costo o la ciberseguridad, lo que ampliará las diferencias en velocidad de decisión. Las que lo hacen bien, dijo, la usan como “un acelerador de procesos”.
Urcola anticipó que la tecnología reemplazará muchas tareas y que, a diferencia de olas anteriores, no solo alcanzará a los puestos de abajo, sino también a los mandos medios. Mencionó la tercerización de la empatía, con personas que buscan consejo en una IA en lugar de un terapeuta, dejando la interrogante de si eso es bueno o malo. Planteó como escenario posible, aunque le da miedo, que la tecnología libere a las personas del trabajo como eje de la vida.
La incorporación de IA a las empresas y el autocuidado
Sobre las empresas medianas que incorporan IA para no quedar atrás, Urcola dijo que no se sabe qué ocurrirá: puede haber concentración en pocas compañías, pero cree que “el antídoto a una enfermedad está en la misma vacuna”, y apuntó al trabajo por cuenta propia como parte de la respuesta. Sostuvo que cada persona debe apoyarse en la tecnología, incluso pagando las herramientas si la empresa no las ofrece, y que las firmas chicas deberían contratar a un especialista unas horas por semana. El trabajo independiente, admitió, precariza por un lado y da más independencia por otro.
Urcola destacó también el autocuidado: con vidas mucho más largas y sistemas de seguridad social que quizá no alcancen a sostenerlas, dormir bien, comer bien, hacer ejercicio, cuidar los vínculos y ordenar las finanzas pasan a ser tareas centrales. Cerró con la idea de que “nadie se salva solo”, sin dejar de dedicar tiempo a uno mismo.