Para Sturla, la visita puede constituir una oportunidad que trascienda lo religioso y alcance al conjunto de la sociedad. En ese sentido, sostuvo que la llegada del papa puede representar un mensaje de esperanza y contribuir a generar un espacio de encuentro entre personas con distintas creencias.
“Yo creo que la venida del papa siempre hace bien a cualquier pueblo”, afirmó. A su juicio, el mensaje del pontífice puede llegar también a quienes no profesan la fe católica, porque transmite una idea de esperanza y de valoración de cada persona.
Laicidad
Uno de los planteos centrales del cardenal estuvo relacionado con la forma en que Uruguay entiende la laicidad y con la presencia de las expresiones religiosas en la vida pública.
Sturla diferenció la laicidad, entendida como la posibilidad de que cada persona exprese libremente sus convicciones, de lo que considera una interpretación restrictiva que limita la religión al ámbito privado. “Que cada uno pueda expresarse, que todas las religiones son bienvenidas, podemos decir que ninguna tiene privilegios”, expresó.
En esa línea, consideró que Uruguay no debería desconocer sus raíces culturales e históricas: “Nosotros no venimos del islam, ni del zoroastrismo, venimos de una cultura cristiana”.
Para el arzobispo, la visita del papa constituye una oportunidad para reflexionar sobre ese vínculo entre religión y sociedad. “Entonces, que el papa venga, creo que es un buen mensaje, como fueron las venidas de Juan Pablo II en su momento, que también fueron un excelente mensaje de que lo religioso, naturalmente, entra en el espacio público”, afirmó.
Un acercamiento a la fe
Durante el evento, Sturla se refirió a los cambios en la transmisión de la fe entre generaciones. Reconoció que se ha producido un quiebre en esa continuidad, aunque señaló que observa un fenómeno que lo sorprende: el acercamiento de jóvenes y adultos a la Iglesia.
Según relató, en distintas parroquias ha encontrado personas que se incorporan a instancias de formación religiosa a edades más avanzadas. Muchos de ellos manifiestan haber buscado respuestas en distintos lugares hasta encontrar en el Evangelio un sentido para sus vidas.
“Hay muchísima gente, jóvenes y adultos, que se acercan de vuelta a la fe y a la Iglesia”, señaló. A su entender, esa búsqueda también puede interpretarse como una respuesta al vacío espiritual que experimentan algunas personas en la sociedad contemporánea.
El cardenal vinculó esa experiencia con la importancia de que la Iglesia mantenga una presencia cercana en los barrios y en las distintas realidades sociales. Como ejemplo, mencionó el trabajo de instituciones que acompañan a personas con adicciones y que buscan contribuir a la recuperación de su dignidad y de sus vínculos.
Preparativos de la visita
Sturla explicó que la organización de la visita requiere una coordinación entre la Cancillería, la Nunciatura Apostólica —la representación diplomática de la Santa Sede— y la Iglesia local, además de organismos estatales. Según detalló, intervienen la Presidencia de la República, el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas, en particular por los aspectos vinculados a la seguridad del pontífice. El arzobispo destacó la disposición de las autoridades y las reuniones mantenidas para avanzar en los preparativos.
A su vez, señaló que la organización supone un esfuerzo económico importante para la Iglesia y para el país, y explicó que el Estado contribuirá con la seguridad y el apoyo logístico, mientras que la institución religiosa debe afrontar otros gastos vinculados a la visita. Para ello, mencionó una rifa organizada con la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas con el objetivo de colaborar con la financiación, cuyos premios incluyen un apartamento, automóviles y viajes a Roma.