Los mercados, siempre más afines a los candidatos ubicados a la derecha del espectro político, apostaban por un triunfo de Bolsonaro tras el buen desempeño de la primera vuelta. Sin embargo, Lula metió el batacazo electoral y logró por cuarta vez la presidencia de Brasil.
La respuesta de la Bolsa de San Pablo no sorprendió: el lunes se desplomó un 17% y cerró la jornada con una caída de casi 14%. La fuerte caída del índice de referencia Ibovespa provocó incluso una suspensión de las transacciones por 30 minutos, algo que no ocurría desde la inestabilidad causada por la pandemia en 2020. También se observó una depreciación del real y un fortalecimiento del dólar.
Para Thomas Haugaard, gestor de carteras de Janus Henderson, la sorpresa no estuvo tanto en el resultado electoral, sino en la forma en que los mercados habían incorporado las expectativas previas. “La deuda externa brasileña ya descontaba en gran medida una victoria de Bolsonaro, luego del repunte registrado tras la primera vuelta. El triunfo de Lula, por lo tanto, dejó al descubierto una asimetría en los precios: el escenario favorable a Bolsonaro estaba incorporado en las cotizaciones, mientras que el riesgo de una victoria de Lula había recibido menos atención”, explicó.
A la incertidumbre política se suma la reacción de los mercados. Haugaard advierte que una eventual depreciación del real podría elevar las expectativas de inflación y las tasas de interés locales, con consecuencias sobre el costo de financiamiento del gobierno y las cuentas públicas. Aunque esas presiones podrían terminar imponiendo mayor disciplina fiscal a la administración de Lula, el gestor considera que los inversores podrían exigir primero una prima de riesgo más alta.
Los próximos pasos
En este contexto, la atención se desplaza hacia las próximas decisiones del gobierno. Para Haugaard, las señales centrales serán la designación de un equipo económico con credibilidad ante los mercados, su capacidad de influencia dentro del Ejecutivo y la presentación de un programa fiscal cuantificado, centrado en el control del gasto y con respaldo del Congreso.
El experto interpreta que Brasil mantiene una posición externa relativamente sólida, pero una recuperación duradera de la confianza de los inversores dependerá de medidas que permitan contener el crecimiento del gasto y estabilizar la deuda pública.
Alfredo Marentes, analista de Mercados LATAM de VT Markets, considera que la victoria de Lula representa una señal de continuidad política, aunque acompañada por una mayor preocupación en torno al gasto público y la posibilidad de que se revierta parcialmente el reciente repunte de la bolsa brasileña.
En el plano internacional, Marentes espera que Brasil mantenga una relación más distante con Washington, priorice sus vínculos con China y otorgue mayor relevancia al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Este posicionamiento marcaría una diferencia respecto del escenario que podría haber abierto una victoria de Flávio Bolsonaro, quien proponía una agenda centrada en el control de la deuda, las privatizaciones y la reducción de impuestos, con el desafío de compatibilizar esas medidas con la sostenibilidad fiscal.