La actividad se realizó en coordinación con Pacto Global Uruguay y tuvo como objetivo promover el Principio Diez del Pacto Global de las Naciones Unidas, referido a la lucha contra la corrupción. Durante el taller, los participantes trabajaron sobre situaciones hipotéticas vinculadas con la integridad, la transparencia y la ética en los negocios.
Espejo valoró positivamente la respuesta de las empresas y destacó el intercambio generado durante la instancia. “Me llevo una muy buena impresión tanto de la actividad realizada como de los asistentes, pues estuvieron muy conectados con las actividades que se desarrollaron y propusieron soluciones muy creativas e innovadoras frente a los desafíos cotidianos que enfrentan las empresas privadas en general”, señaló.
Riesgos y controles
Los riesgos de corrupción no se presentan de la misma forma en todas las organizaciones. Su probabilidad e impacto dependen del sector de actividad, el tamaño, la estructura societaria y el contexto en el que operan.
Sin embargo, hay situaciones que afectan a compañías de distintos rubros. Entre ellas, Espejo identificó “los conflictos de interés dentro de las organizaciones y la discrecionalidad de quienes tienen capacidad de tomar decisiones. Estos riesgos no se limitan a los niveles directivos, sino que también pueden aparecer en mandos intermedios, por ejemplo, en áreas de compras”.
A esto se suman las vulnerabilidades asociadas a proveedores, contratistas y otros participantes de la cadena de valor, que pueden generar situaciones de riesgo para la empresa.
El especialista advirtió sobre la falsa seguridad que puede generar contar con herramientas formales de prevención. “El error más frecuente es bajar la guardia: dejar de desarrollar mecanismos para prevenir la corrupción, no revisar ni actualizar los códigos de conducta, no medir de manera periódica los programas anticorrupción o de cumplimiento y no tomar medidas de mejora para fortalecer los controles internos de prevención de la corrupción”, afirmó.
En ese sentido, insistió en evaluar periódicamente los programas y ajustarlos cuando sea necesario. “La prevención implica identificar nuevas amenazas y verificar que los controles existentes produzcan los resultados esperados”, sostuvo.
Herramientas para empresas
Las pymes también pueden adoptar medidas concretas. Espejo recomendó una guía elaborada por el Pacto Global de las Naciones Unidas y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, que reúne herramientas para promover la ética empresarial y el buen gobierno corporativo.
Incluye evaluación de riesgos, políticas sobre conflictos de interés, incentivos y sanciones, mecanismos de detección y denuncia de irregularidades, y medición de la eficacia de los programas.
“El acceso abierto y gratuito a esta publicación permite que empresas de diferentes tamaños puedan consultar sus recomendaciones y adaptarlas a sus necesidades”, indicó.
Uruguay y los desafíos regionales
Desde su perspectiva internacional, Espejo destacó la posición de Uruguay en materia de transparencia. Según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, el país presenta el mejor desempeño de América Latina.
“Uruguay es un referente en la región en materia de lucha contra la corrupción, y así se le reconoce a nivel mundial”, expresó. No obstante, remarcó que mantener ese lugar requiere continuidad: “Pero, así como las empresas no deben bajar la guardia, tampoco deben hacerlo las naciones”.
Respecto a América Latina, señaló que, aunque los países han avanzado en los sistemas de prevención del soborno, persisten otras modalidades de corrupción difíciles de identificar, tales como la colusión, el tráfico de influencias, el nepotismo, el amiguismo y la denominada puerta giratoria, fenómenos que pueden perjudicar tanto a organizaciones públicas como privadas.
Asimismo, advirtió sobre la relación entre corrupción, crimen organizado y lavado de activos. “El crimen organizado es un productor de corrupción, y la corrupción es un productor de crimen organizado”, sostuvo.
Según explicó, las estructuras criminales recurren a actos de corrupción para penetrar instituciones y facilitar sus operaciones. A su vez, los sistemas institucionales debilitados pueden favorecer la consolidación de redes que funcionan como facilitadoras de actividades ilegales.
“Es un círculo vicioso en el cual el crimen organizado corrompe el sistema para que ese sistema cooptado haga más rentable el crimen, y así los grupos criminales tengan más dinero para seguir corrompiendo el sistema”, concluyó.