El informe de Grant Thornton remarca la dualidad de señales que exhiben los indicadores adelantados. El IMAE creció 1,7% interanual en julio, aunque en términos desestacionalizados avanzó apenas 0,2% respecto a junio, por debajo del 1,4% del mes anterior.
Por su parte, la recaudación de la DGI cayó 2,9% en términos reales en setiembre, arrastrada por el IVA (-5,2%) y el IRAE (-3,0%), mientras que el IRPF aumentó 1,7%, lo que sugiere cierta moderación del consumo y de la rentabilidad empresarial.
Las ventas de energía a la industria aumentaron 3% interanual, al tiempo que las ventas a comercios mostraron una reversión a la tendencia negativa presentada en los últimos meses, con un aumento de 8% respecto a igual período del año anterior. Las ventas de combustibles mostraron cierta recuperación en setiembre. Las ventas de gasoil aumentaron un 8% interanual, al tiempo que las de naftas aumentaron 1%.
En cuanto a la actividad industrial, presentó un crecimiento interanual de 4,8% en agosto, pero al excluir la refinería, el sector creció solo 1%. Por su parte, el Índice de Horas Trabajadas registró un ligero aumento de 1,7% interanual.
Las importaciones de bienes de capital privado disminuyeron 11,3% en relación a julio y 3,4% en el año móvil, al tiempo que las ventas de vehículos disminuyeron en setiembre.
En cuanto al comercio exterior, se observó un aumento de las solicitudes de exportación en setiembre de 10%, a impulso de la soja.
Por otra parte, el informe señala que el BCU redujo su proyección de crecimiento para 2026 a cerca de 1%, “como consecuencia de un impacto rezagado de la sequía sobre el agro mayor al previsto”. Si bien el consumo privado creció 2,6% interanual y la inversión fija 9,5% en el segundo trimestre, apoyada en la compra de maquinaria y en grandes proyectos, el BCU advirtió que los indicadores parciales del tercer trimestre apuntan a una moderación de la demanda, lo que anticipa un segundo semestre de crecimiento acotado. Para 2027 se espera una recuperación en torno a 2,5%.
Cuentas públicas
El déficit fiscal del Gobierno Central y BPS aumentó a 3,6% del PIB durante julio, mientras que el déficit estructural se ubicó en 4% del PIB en el mes. “El crecimiento de la economía por debajo de lo esperado continúa presionando las cuentas públicas y generando preocupación en el gobierno”, advierte el informe.