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Sombras en el indicador de crecimiento tendencial del IMAE
El Banco Central del Uruguay (BCU) publica regularmente el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), que pretende ofrecer una pauta mensual del comportamiento del nivel general de la actividad económica, aproximando y adelantando la trayectoria del PIB trimestral correspondiente a las cuentas nacionales.
Fecha de publicación: 21/08/2026
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Por:
Silvia Rodríguez Collazo

A partir de este indicador se cuenta con información sobre la actividad económica a los 60 días de finalizado el mes. Al tiempo que el BCU elabora este indicador, publica dos componentes no observables del mismo, por un lado, la serie ajustada de estacionalidad (“desestacionalizada”), a través de la cual se aíslan las principales fluctuaciones del nivel de actividad que ocurren al interior del año. Obviamente, la serie ajustada de estacionalidad presenta una evolución más suave (menos errática) que los datos originales del IMAE. Por otro lado, el BCU estima y divulga los datos correspondientes a la denominada tendencia-ciclo del indicador, componente que recoge los movimientos más firmes de la actividad económica, aislando tanto los movimientos estacionales como fluctuaciones de más corto plazo que carecen de relevancia a los efectos del seguimiento macroeconómico si se asume una perspectiva de medio y largo plazo. Obviamente, la serie de tendencia-ciclo del IMAE es más suave aún (menos errática) que la serie ajustada de estacionalidad y, por ende, no es esperable que registre cambios bruscos entre dos meses consecutivos.

La metodología que se aplica para estimar el componente de tendencia-ciclo del IMAE es de la familia de lo que se conoce como procedimientos de extracción de señales, ampliamente utilizados por los analistas en el análisis de la coyuntura macroeconómica. A partir de la incorporación sucesiva de nuevos datos mensuales del IMAE, las estimaciones más recientes de la serie ajustada de estacionalidad y el componente de tendencia-ciclo se van ajustando sucesivamente, hasta que convergen a un valor definitivo (lo que ocurre luego de transcurridos varios meses). Durante el proceso de revisión, se registran pequeñas alteraciones en las estimaciones previas, por lo que el analista puede contar con una secuencia de series de IMAE (“vintages”) así como de la serie ajustada de estacionalidad y de la tendencia-ciclo. En el caso del IMAE, se cuenta con estimaciones de este tipo desde que se inició su publicación. Cabe precisar, por cierto, que durante el proceso de elaboración del IMAE el BCU va introduciendo correcciones “técnicas” que modifican los datos ya publicados del indicador.

Estas revisiones, que mejoran la calidad de los datos disponibles para el seguimiento de la coyuntura, suelen realizarse en ocasión de las publicaciones de los datos trimestrales de las cuentas nacionales (en los meses de marzo, junio, setiembre y diciembre).

En ocasión de la última publicación del IMAE, el último día hábil del mes de julio, el BCU publicó la serie de IMAE hasta el mes de mayo. Sorprendentemente, en esa ocasión, se registró un cambio importante entre la estimación de la señal de tendencia-ciclo. En los dos gráficos que se presentan a continuación se muestran los cambios en las estimaciones del BCU entre un mes y otro, aportando información acerca del comportamiento de la tendencia-ciclo y de su variación mensual.

Fuente: BCU.

 

Fuente: BCU.

 

A partir de la información aportada por el propio BCU, puede apreciarse que los datos indican una alteración sustancial de la trayectoria firme de la actividad económica entre los últimos dos meses. El cambio es de tal magnitud que la tasa de variación del componente de tendencia-ciclo cambia de signo abruptamente, pasando de valores positivos a negativos.

En este contexto, corresponde interrogarse acerca de cuál podría ser el evento de carácter permanente que puede haber ocurrido entre los meses de abril y mayo para que las estimaciones del componente de tendencia-ciclo del IMAE tengan un comportamiento como el que sugieren los últimos datos divulgados por el BCU. La respuesta es simple: no se produjo ningún acontecimiento que justifique la revisión en las perspectivas de crecimiento tendencial de la economía uruguaya.

Lo que sí aconteció fue que, tal cual se esperaba, el efecto de la sequía no se diluyó por completo y los datos del IMAE de abril y de mayo incorporan efectos dinámicos, de carácter transitorio, ocurridos en algunos sectores específicos de la economía que se vieron afectados por un evento climático pasado y que nada tienen que ver con la trayectoria firme del nivel de actividad que se pretende medir a través de las estimaciones de los componentes de tendencia-ciclo del IMAE (o del PIB).

En Cinve realizamos los habituales ejercicios de estimación de los componentes inobservables del IMAE (serie ajustada de estacionalidad y tendencia-ciclo) aplicando paralelamente dos metodologías incluyendo, entre ellas, la que utiliza el BCU (en una de ellas los filtros que se utilizan para la descomposición se relacionan con el modelo univariado estimado para la serie, conocida como TRAMO-SEATS, y en la otra, X-13ARIMA, de la familia de métodos empiricistas, en la que el modelo juega un papel parcial en la descomposición y el proceso de filtrado se realiza mediante la aplicación de medias móviles sucesivas).

Los resultados que obtuvimos al aplicar la metodología X-13 ARIMA para la descomposición, la misma que aplica el BCU, se presentan en los gráficos titulados “Tendencia-ciclo estimada” y “Crecimiento del componente tendencia-ciclo”.

 

Fuente: estimaciones del componente tendencia-ciclo de Cinve en base a datos del BCU.



Fuente: estimaciones del componente tendencia-ciclo de Cinve en base a datos del BCU.

 

De acuerdo a nuestras estimaciones, con la publicación del último dato del IMAE no se asistió a ninguna revisión relevante de las perspectivas de crecimiento a medio y largo plazo de la economía uruguaya. La consideración de la información más reciente del indicador ha implicado variaciones muy pequeñas entre las estimaciones de los dos últimos meses (abril y mayo), atribuibles fundamentalmente a un empeoramiento marginal del componente cíclico y no del tendencial.

La conclusión que surge de nuestro análisis de los datos es que algo inexplicable técnicamente ha ocurrido en las estimaciones divulgadas por el BCU.

De hecho, la señal más reciente indica que el crecimiento tendencial del IMAE, que se ubicaría muy próxima a cero entre los meses de febrero y abril, ha registrado en mayo un repunte marginal que no llega a alterar las previsiones de crecimiento de la economía uruguaya para el presente año y para 2027.

Y coherentemente con el análisis previo, el crecimiento de la serie desestacionalizada es negativo durante el mes de abril y positivo y de baja magnitud en mayo, lo que indica que el efecto negativo de la sequía se registró fundamentalmente en el mes de abril, diluyéndose en gran medida en el mes de mayo. Esta señal se obtiene a partir de las estimaciones realizadas tanto con la metodología aplicada por el BCU, X-13 ARIMA, como por TRAMO-SEATS, resultando una señal robusta, que no se modifica de forma sustancial a pesar de las diferencias metodológicas. Esta dinámica del efecto transitorio de la sequía no se refleja en las estimaciones de la tasa de crecimiento de la serie desestacionalizada del BCU, que no parece recoger el efecto diluido de la sequía en mayo.

En este contexto, ¿qué se puede esperar de la evolución de la serie desestacionalizada y del componente tendencia-ciclo para junio de 2026? Considerando esta información y proyectando el mes de junio, se puede esperar que el crecimiento del PIB desestacionalizado sea positivo y de baja magnitud, del 0,5%, y que el crecimiento del componente tendencia-ciclo continúe siendo positivo, aproximándose al 0,1% en el mes.

En resumen, de acuerdo a las estimaciones de Cinve, no se puede asignar el efecto de un evento climático transitorio como el que se está recogiendo en estos meses a modificaciones significativas en la trayectoria del componente más firme del IMAE.

En segundo término, la serie desestacionalizada, así como el componente más firme (tendencia-ciclo) indican que el impacto negativo de la sequía que aún perduraba en el mes de abril de 2026, comienza a diluirse a partir de mayo. Por ello, en junio se espera un crecimiento en la serie desestacionalizada, una variación positiva respecto al mes anterior y, en términos del componente más firme, el crecimiento tendencial, también será positivo; crecimiento que, siendo aún débil, comienza a alejarse del cero.

 

(*) Magíster en Economía por la Universidad de la República (Udelar). Investigadora asociada del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve). Docente e investigadora del Instituto de Estadística (Iesta) de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Udelar. Correo: srodriguez@cinve.org.uy.

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