Al analizar el contexto económico internacional, el BCU sigue manejando un escenario de “elevada incertidumbre, asociada a tensiones geopolíticas centradas en el conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los precios de los commodities”. De esa forma, se mantiene el sesgo hacia una mayor inflación y un menor crecimiento global, aunque los mercados energéticos han mostrado más resiliencia.
Con este telón de fondo, los principales bancos centrales del mundo continúan actuando con cautela, evaluando la evolución de la inflación y los riesgos asociados a su persistencia. En su reunión de julio, la Reserva Federal (Fed) estadounidense mantuvo la tasa de referencia en el rango de 3,5%-3,75%, reforzando una estrategia de prudencia. En igual sentido, el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco de Japón (BoJ) decidieron mantener sus tasas de referencia sin cambios. Sin embargo, las tasas de interés de más largo plazo mostraron crecientes presiones al alza.
En cuanto a la economía regional, la actividad económica en Brasil moderó su dinamismo, con la inflación y las expectativas desacelerando en julio. Ello llevó al Banco Central de Brasil (BCB) a recortar la tasa Selic en 25 puntos básicos (pb) hasta 14% en agosto, una decisión alineada con las expectativas.
Del otro lado, Argentina mantuvo la dicotomía entre las mejoras financieras -con el Banco Central acumulando reservas- y las dificultades para reactivar el sector real, con la inflación desacelerando a 1,9% mensual en junio.
Mantener el equilibrio
A nivel local, se destaca que la inflación interanual se ubicó en julio en 4,27%, por debajo del objetivo puntual, mientras que el dato subyacente mostró un moderado aumento a 3,9%. El impulso estuvo dado por los precios de los transables, sin evidenciar efectos de segunda vuelta derivados de los shocks externos recientes.
Asimismo, las expectativas de inflación a dos años permanecen alineadas con la meta, sin reacción visible al shock geopolítico.
En cuanto a la actividad económica, perdió dinamismo en el segundo trimestre, afectada por factores irregulares vinculados al sector agropecuario, particularmente por la sequía y la menor disponibilidad de ganado para faena. El mercado de trabajo se mantuvo mayormente estable y la masa salarial real creció 0,7% trimestral.
El Copom evalúa que la inflación se ubica levemente por debajo del objetivo, pero en una senda convergente, y las expectativas de inflación permanecen ancladas. En este contexto, y dado el moderado crecimiento, la política monetaria mantiene un sesgo expansivo.
Las proyecciones de corto plazo indican que la inflación mostraría cierta aceleración transitoria, para luego retomar su senda de desaceleración y acercarse nuevamente a la meta de 4,5%. Sin embargo, se advierte que hacia el mediano plazo persiste mayor incertidumbre, asociada en particular a la magnitud, el momento preciso y los canales de transmisión del actual episodio climático, cuyos efectos sobre los precios -en particular sobre frutas y verduras- tienden a observarse con rezago. De todas formas, su impacto podría ser acotado a un conjunto específico de rubros y de carácter transitorio, por lo que no se consideró por el momento un riesgo alto que afecte la convergencia de la inflación hacia la meta.
Asimismo, se consideraron los factores de riesgo para las perspectivas inflacionarias: los efectos climáticos asociados a El Niño, que podrían generar mayores disrupciones a las esperadas, y presiones deflacionarias asociadas al debilitamiento global del dólar, en el marco de las turbulencias en el mercado de bonos. Finalmente, el conflicto geopolítico permanece como otro foco de incertidumbre, aunque los precios de los commodities se han estabilizado y los mercados han mostrado mayor resiliencia.