Cidrás mencionó que al asumir encontró “una Unidad Pyme con muy buenos equipos técnicos, personas de hace muchos años que conocen mucho de la dirección y del trabajo, y también herramientas y programas históricos de alto valor y que gozan de un alto reconocimiento público”. Sin embargo, señaló que detectaron la necesidad de “redefinir algunos objetivos y algunos ejes de trabajo y ordenar un poco la dirección”.
En estos primeros meses, detalló que se trabajó en “ordenar el equipo”, revisar procesos y ajustar dinámicas internas. También se modificó el procedimiento para emitir el certificado PYME, incorporando un mayor cruce de información con otras instituciones, como el Banco Central, con el fin de mejorar la verificación de los datos.
En paralelo, Dinapyme retomó y puso en marcha distintos instrumentos y convocatorias, entre ellos ProDiseño, oportunidades de comercialización para artesanos y la convocatoria de proyectos cooperativos. A esto se sumó una mayor participación en espacios de coordinación nacionales e internacionales.
Transforma Territorio
Este programa busca profundizar el despliegue territorial de Dinapyme a través de convocatorias y otros instrumentos adaptados a las características de cada región. La primera experiencia, dirigida a Treinta y Tres, Rocha y Lavalleja, recibió 107 propuestas, una cifra que superó las expectativas de la dirección.
“Hay mucha gente haciendo cosas muy interesantes, innovando dentro de diversos sectores de actividad y de los perfiles de cada territorio”, sostuvo Cidrás. Según indicó, muchas postulaciones son de emprendimientos pequeños que sostienen economías familiares y buscan completar inversiones, incorporar tecnología, mejorar productos o desarrollar nuevas líneas.
Una de las medidas adoptadas para facilitar el acceso fue reducir las barreras de postulación: “En lugar de exigir la elaboración de un proyecto formal, se optó por un formulario interactivo que permite a los emprendedores explicar su empresa sin necesidad de contratar un consultor”. A esto se sumó el trabajo presencial y virtual en los territorios y la incorporación de actores locales en los tribunales que evalúan las propuestas.
Para Cidrás, esta experiencia dejó un aprendizaje relevante: “Esto nos da una gran credibilidad al emprendedor, al postulante, garantía de transparencia, de que quien está mirando su proyecto conoce de qué le están hablando y conoce el lugar y no es un evaluador que desde Montevideo toma la decisión”.
La jerarca señaló que la realidad de las mipymes no es homogénea. “No es lo mismo ser una mipyme del norte del río Negro que del sur del río Negro o de una localidad fronteriza a una localidad del centro del país”, afirmó. Esa diversidad explica que Dinapyme busque traducir las particularidades territoriales en instrumentos específicos.
El diagnóstico también muestra empresas con poco margen para afrontar inversiones. “Los márgenes de utilidad son bastante reducidos. La espalda que tienen esas mipymes para hacer frente a distintos desafíos que requieren inversión y contar con expertos y demás es bastante baja”, detalló.
Ante esto, la dirección busca que sus herramientas funcionen como apoyo para procesos de mejora. Tecnología, diseño, capacitación, comercialización, registro de marcas, certificaciones y gestión empresarial están entre las áreas priorizadas.
Reposicionarse como articulador
Cidrás explicó que reposicionar a Dinapyme como articulador implica reforzar su participación en espacios interinstitucionales para sumar recursos y capacidades de distintos organismos. “Apuntamos a ser una dirección cercana a la gente, una dirección de consulta y orientación con técnicos de referencia en varias materias”, resumió.
Asimismo, la dirección ya trabaja en el esquema de 2027, con nuevos programas y revisión de herramientas existentes. Además, busca profundizar la articulación con otras direcciones del MIEM para generar proyectos conjuntos.
Entre los desafíos están la necesidad de mejorar la competitividad y simplificar trámites y costos para las pequeñas empresas. En ese sentido, destacó propuestas incluidas en el proyecto de Ley de Competitividad para evitar duplicaciones de trámites y reducir costos asociados a tasas y certificados.
Finalmente, la directora adelantó una iniciativa que podría modificar el alcance de los beneficios para el sector: “Dinapyme elevó a consideración de las autoridades un proyecto para actualizar los criterios de categorización de las mipymes, establecidos en un decreto de 2007. La propuesta busca modificar los umbrales que determinan qué empresas son consideradas micro, pequeñas o medianas, lo que permitiría que más unidades productivas accedan a determinados beneficios”.