BRICS atraviesan serias dificultades, pero juegan un papel decisivo en la economía global

Xi Jinping > es momento de desplegar las velas y embarcarnos en una segunda década dorada

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De aquella imagen de esplendor que los mostraba como el nuevo centro de poder en el mundo, a ser un grupo de países con serias dificultades para resolver sus problemas políticos y económicos (internos y externos), los denominados BRICS han perdido el protagonismo que tenían tan solo unos años atrás. De todas formas, las debilidades económicas del mundo desarrollado, las tensiones geopolíticas internacionales y las amenazas proteccionistas, les asignan un rol fundamental en los destinos de la economía mundial.

El acrónimo tiene unos dieciséis años, pero comenzó a utilizarse con fuerza hace menos de diez. En 2008, cuando se creó oficialmente el grupo BRIC, conformado por Brasil, Rusia, India y China, los líderes de estos países tenían grandes aspiraciones para convertirse en el nuevo centro de poder internacional. Para darle más impulso, la sigla adquirió un plural cuando se le sumó Sudáfrica en el año 2011.

Eran épocas de fortaleza para las economías emergentes -motor del crecimiento global- y de debilidad para el mundo desarrollado, que veía cómo una pequeña crisis en el mercado hipotecario de Estados Unidos se convertía en una fuerte crisis financiera internacional que amenazaba con hacer colapsar a todo el sistema capitalista.

Sin embargo, el mundo cambió, y ese bloque que prometía ocupar un rol preponderante en el liderazgo económico mundial, actualmente enfrenta varias dificultades, debido a serios problemas económicos pero también a contradicciones en los intereses políticos de algunos de sus miembros.

Los derechos de autor del término BRIC pertenecen al economista británico Terence James O’Neill, quien en 2001 trabajando para la firma Goldman Sachs, escribió un ensayo titulado “Building Better Global Economic BRICKS” haciendo un juego de palabras entre el acrónimo BRIC y la palabra “brick”, que significa ladrillo en inglés. Sería algo así cómo “Construyendo mejores ladrillos económicos globales”.

Pero fue recién en 2008 que los países que integraban la sigla aceptaron la idea de crear un grupo que resolviera sobre importantes aspectos de la economía y la política global, cambiando el eje de poder.

El impacto inicial fue fuerte. Los BRICS no demoraron en lograr un importante prestigio internacional e hicieron que muchos los vieran como el futuro de la economía global.

Winter is coming

Pero la primavera no duró mucho. La fortaleza económica que mostraban estos países hace una década se fue desvaneciendo paulatinamente en algunos casos, y de forma abrupta en otros, como sucedió con Brasil en los últimos años. La desaceleración económica de China, la inestabilidad de Rusia, y la caída estrepitosa de la economía brasileña, significaron un duro golpe para el grupo de países.

La última cumbre del grupo se celebró en setiembre en la ciudad china de Xiamen, y los resultados fueron mayormente declarativos y vinculados a cuestiones geopolíticas. Los resultados prácticos brillaron por su ausencia. Asimismo, la conferencia que reunió a los presidentes de Brasil, Michel Temer; Sudáfrica, Jacob Zuma; Rusia, Vladímir Putin; India, Narendra Modi, y el mandatario anfitrión Xi Jinping, tampoco tuvo el impacto internacional que sí tuvieron eventos similares hace algunos años atrás.

De todas formas, la cumbre buscó enviar “señales positivas sobre la necesidad de fortalecer la cooperación económica, mejorar la gobernanza mundial y mantener la paz y la estabilidad”, en medio de un clima global marcado por el “aumento de los unilateralismos”, según aseguró el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi.

Los jerarcas se centraron en destacar la creciente influencia que ha tenido el bloque en los últimos años: Con casi la mitad de la población mundial (3.100 millones de habitantes, el 40% de los habitantes del planeta) los BRICS producen un 28% del PIB global, un porcentaje que duplica al que representaban hace diez años. “En una década nos hemos convertido en una gran fuerza para el crecimiento mundial y la transformación del orden global”, destacó Wang.

Coincidió con esa afirmación la catedrática de Relaciones Internacionales de la Universidad de Pekín, Zhang Lihua, quien aseguró que los BRICS son un valor seguro en el actual sistema global, marcado por el auge de los proteccionismos, los conflictos geopolíticos y la no completa recuperación de la gran recesión de 2008. “Ahora Europa y Estados Unidos tienen más proteccionismo económico, y por deficiencias de su sistema, han llegado a un punto difícil de su desarrollo, mientras que los cinco países BRICS tienen una gran capacidad”, destacó en declaraciones a la agencia de noticias Efe.

Pero más allá de esas valoraciones, la cumbre tuvo lugar en un momento complicado para el grupo. Incluso se había puesto en duda la participación del primer ministro indio por la crisis fronteriza entre su país y China, generada a raíz de una incursión de tropas indias en territorio chino.

La crisis se resolvió justo antes de la cumbre con la retirada de los soldados indios tras un acuerdo cuyas condiciones no se revelaron, pero no está claro que se haya eliminado la desconfianza entre ambos países, que ante un incidente fronterizo similar libraron una breve guerra en 1962.

Pero las tensiones políticas no son las únicas que empañan la realidad de los BRICS. Los problemas económicos por lo que han pasado otros miembros del grupo en los últimos dos años han hecho mella en su poder económico y político internacional. Particularmente ese es el mayor problema de Brasil, ya que a la fuerte caída de la economía se le sumó una fuerte crisis política institucional, con acusaciones de corrupción y procesamientos en la Justicia para varios jerarcas de alto nivel.

De hecho, se asegura que Temer estaba más preocupado en la reunión bilateral que mantendría con Xi Jinping que en el resultado de cumbre de los BRICS. Ello se debe al programa de privatizaciones que planea llevar adelante Brasil, donde la inversión china puede jugar un papel fundamental.

Pero más allá de los problemas que enfrentan los BRICS, Xi Jinping buscó dejar un mensaje de optimismo sobre su futuro: “Hay quien dice que los países emergentes y en desarrollo están en retroceso, y que los BRICS han perdido su brillo… es cierto que nos han afectado factores internos y externos, que hemos encontrado viento en contra, pero el potencial sigue siendo el mismo”. “Seguimos teniendo plena confianza y es el momento de desplegar las velas y embarcarnos en un nuevo viaje, una segunda década dorada para la cooperación de los BRICS”, concluyó.

Frío, frío… tibio…

Analizando la situación económica de cada país del grupo se observan situaciones diversas. Desde una India que fue la de mejor desempeño del bloque en los últimos  años, hasta Brasil y su crisis económica en la que el ministro de economía pide “orar” para lograr la recuperación, pasando por China que se desaceleró pero no tuvo el “aterrizaje forzoso” que muchos auguraban.

De acuerdo al último informe semestral “Las relaciones comerciales entre Uruguay y China”, elaborado por el Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica, “la economía de China ha presentado una recuperación en el año 2017. Según los analistas y organismos internacionales, la previsión de crecimiento del PIB chino sería de 6,5% para el presente año, sin embargo, la realidad ha derivado en un ajuste de las proyecciones. Luego de seis años de disminución, se espera que el crecimiento del país asiático sea de un 6,9% para 2017, cifra superior al 6,7% alcanzado en 2016”.

Caber recordar que el gigante asiático es el principal socio comercial que tiene el país en la actualidad por su volumen de comercio (ver recuadro).

El documento recuerda que China se encuentra atravesando “un proceso de profundos cambios estructurales que están llevando al país hacia una economía basada en la producción de manufacturas con alto contenido tecnológico, la potenciación de la demanda interna y la expansión del comercio de servicios, lo que deriva en un cambio de su estructura productiva”.

El Banco Mundial espera que la economía china crezca un 6,5% este año y luego se desacelere levemente a un 6,3% tanto en 2018 como en 2019.

Números rojos

Rusia por su parte, parece haber dejado atrás la crisis y encaminarse nuevamente en la senda del crecimiento, según aseguró su presidente, Vladimir Putin. “La economía rusa superó la crisis y sigue creciendo. En estas condiciones es necesario hacer todo lo posible para mantener la dinámica”, señaló el mandatario en una reunión con el gobierno. No obstante, reconoció que los resultados se irán observando “gradualmente”. “Tanto los actores económicos como los ciudadanos gradualmente sentirán los factores positivos que observamos en la economía”, indicó Putin.

Durante la reunión dedicada a la dinámica económica actual y su pronóstico hasta el 2020, el ministro de Desarrollo Económico de Rusia, Maxim Oreshkin, ofreció una ponencia en la que afirmó, en particular, que el pronóstico pesimista del crecimiento económico no llegó a cumplirse, algo que se confirma por varios indicadores macroeconómicos.

La economía rusa muestra señales de revitalización. Las ventas minoristas aumentaron un 1,9% interanual en agosto, frente al 1,2% de julio, lo que demuestra una aceleración del consumo interno, según indicó la agencia de estadísticas rusa Rosstat. Asimismo, el desempleo cayó por debajo del 5% en agosto, por primera vez en tres años, ubicándose en 4,9%.

Sin embargo, Rusia enfrenta importantes sanciones a nivel internacional impuestas principalmente por Estados Unidos y la Unión Europea, que le han causado pérdidas directas por unos US$ 55.000 millones desde que comenzaron a aplicarse en 2014, según estimaciones de Naciones Unidas, consignadas por la agencia Efe.

El dato está reflejado en un informe presentado en el Consejo de Derechos Humanos por el relator de la ONU sobre el impacto negativo en los derechos humanos de las medidas coercitivas unilaterales, como las que se establecieron contra Rusia tras la anexión de la península de Crimea en marzo de 2014 y su implicación posterior en el conflicto separatista en el este de Ucrania.

La comunidad internacional mantiene a Rusia bajo un régimen de sanciones que incluyen el bloqueo de activos, prohibición de viajes y medidas sectoriales en las áreas de las finanzas, la defensa y servicios petroleros.

El informe ofrece datos sobre el fuerte deterioro de la economía rusa desde 2014 -reducción de los ingresos per cápita, aumento del número de personas viviendo en situación de pobreza y desaceleración del crecimiento macroeconómico- pero concluye que esto no se ha debido únicamente a las sanciones, sino también a la caída del precio del petróleo ese mismo año.

Para Rusia, el Banco Mundial proyecta un crecimiento de 1,3% este año, y un 1,4% tanto en 2018 como en 2019.

El mejor alumno

India seguramente es el país miembro de los BRICS que mejor desempeño ha mostrado en los últimos años. El PIB indio ha sido el de mayor crecimiento en el mundo. Sin embargo, los últimos datos macroeconómicos, especialmente una caída del ritmo de crecimiento del PIB en los dos últimos trimestres, han generado incertidumbre y preocupación sobre el futuro de esa economía.

El ministro de Finanzas, Arun Jatley, dijo que la situación “es preocupante”. Las declaraciones fueron realizadas luego que la Oficina Central de Estadísticas (el INE de India) anunciara que el primer trimestre del año fiscal (que va de abril a marzo) había cerrado con un crecimiento del 5,7%.

Si bien el dato puede parecer elevado por estos lares, el mismo contrasta fuertemente con el 7,9% registrado en igual período de 2016 y con el 6,1% del trimestre anterior. Para Jatley y la mayor parte de los analistas en la India, el dato del último trimestre hay que buscarlo en la incertidumbre que se generó en ese período por la entrada en vigor el 1 de julio del nuevo impuesto de bienes y servicios.

Esa tasa, con la que se unificaron 17 tasas y tributos indirectos de los Estados y del Gobierno central, produjo una gran incertidumbre en el sector productivo, que ralentizó su actividad haciendo que la producción se paralizara.

El Banco Mundial espera que la economía india crezca un 7,2% este año, para luego acelerarse a 7,5% en 2018 y a 7,7% en 2019.

Otro complicado

El país que todos recordamos por su Mundial, tampoco atraviesa por una situación favorable. De acuerdo a datos divulgados por la Cámara de Comercio e Industria Sudafricana (Sacci), la confianza empresarial e inversora en Sudáfrica cayó en agosto hasta su nivel más bajo desde mediados de los años ochenta, debido fundamentalmente a la incertidumbre política del país. El presidente Jacob Zuma, atraviesa por fuertes acusaciones de corrupción, que han golpeado duramente la confianza de los inversores y los empresarios.
No obstante, el organismo sudafricano señaló que, a pesar del nivel mínimo de confianza empresarial, “la inflación, los tipos de interés y la balanza comercial del país mantienen una evolución positiva, las que podrían ser razones para impulsar de nuevo la confianza”.

Para Sudáfrica, el Banco Mundial está esperando un crecimiento de 1,2% el año en curso, luego de haberse estancado en 2016. Para 2019 se proyecta un crecimiento de 0,9% mientras que en 2019 el PIB sudafricano se expandiría 1,5%.

Solo le pido a Dios

Para cerrar la lista de países, aparece Brasil. El gigante sudamericano y hasta hace unos años el principal socio comercial de Uruguay.

En medio de escándalos políticos, procesamientos a altos funcionarios del gobierno, la destitución de Dilma Rousseff por maquillar cuentas fiscales (si es que ese fue realmente el motivo), la economía brasileña se demolió. El PIB de Brasil alcanzó en 2011 su máximo histórico, pero en 2012 cayó levemente, se estancó entre 2013 y 2014, para luego desbarrancarse entre 2015 (-3,8%) y 2016 (-3,6%). Para 2017 el escenario parece un poco más alentador, aunque también hay mucha incertidumbre.

La economía de Brasil creció un tibio 0,2% en el segundo trimestre de este año, pero que le alcanzó para poner fin a la recesión económica. Luego de conocido el dato oficial, el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, aseguró que en 2018 el país podría crecer a un ritmo del 3% anual. “Y podremos crecer aún más en 2019”, agregó el ministro en un mensaje que publicó en su cuenta en Twitter.

Meirelles atribuye parte de la recuperación brasileña a las medidas adoptadas por el gobierno del presidente Michel Temer para ajustar las cuentas públicas y darle un impulso a la economía.

“Brasil está listo para seguir con la agenda de reformas iniciada el año pasado. Aprobamos un límite para los gastos (públicos), la reforma laboral, la reducción de la TLP (tasa de interés de largo plazo para préstamos a las empresas) y la ley de responsabilidad fiscal de las estatales”, afirmó.

Pero más allá del optimismo mostrado, el jerarca brasileño instó a “orar” para lograr la recuperación económica. De acuerdo a la información publicada en Montevideo Portal, Meirelles pidió la intervención divina para asegurar el éxito de los programas de ajuste.

En un video que según la prensa estaba destinado a pastores evangélicos, pero que circuló en los medios y las redes sociales, Meirelles dijo que su objetivo es “sacar a Brasil de la mayor recesión, de la mayor crisis económica de su historia”. “Nuestra meta es que Brasil vuelva a crear empleo para todos. Para eso preciso contar con las oraciones de todos ustedes”, señaló.

Para el país vecino, el Banco Mundial está esperando un tenue crecimiento de 0,3% este año, y se aceleraría a 1,8% el año próximo y a un 2,1% en 2019.

Antes eras chévere…

Los BRICS definitivamente no son el mismo grupo de países que eran cuando se acuñó el término a comienzos del milenio, y mucho menos lo son respecto a ese grupo de países que vaticinaba cambiar el eje de las relaciones multilaterales respecto a la hegemonía de los países industrializados.

Sin embargo, y más allá de los serios problemas que enfrentan, es indudable que estos países juegan y jugarán un papel mucho más relevante que en el pasado para la economía mundial. Simplemente por una cuestión numérica, pero también por los cambios que buscan realizar al interior de sus propias economías, el mundo hará que los BRICS tengan una mayor influencia a escala internacional.

Los problemas que aún enfrentan Estados Unidos y Europa, las crecientes amenazas proteccionistas, y las tensiones geopolíticas internacionales, harán que este grupo de países, tan dispares entre sí, jueguen un papel preponderante en los destinos de la economía internacional.


El intercambio comercial de Uruguay con los BRICS

Analizar el comercio de Uruguay con los países BRICS es sumamente relevante. En este grupo, se encuentran los dos principales socios comerciales de Uruguay, China y Brasil. En cuanto al comportamiento del intercambio comercial con estos países, se observa un comportamiento heterogéneo: Un fuerte crecimiento en las exportaciones realizadas a China, Rusia y Sudáfrica, estabilidad en las ventas a Brasil, y una fuerte caída en las colocaciones a India. En lo que refiere a la balanza comercial con estos países, se constata un déficit para Uruguay en el comercio con Brasil y con India, pero superávits con China, Rusia y Sudáfrica.

De acuerdo a datos facilitados a CRÓNICAS por el Departamento de Inteligencia Competitiva del Instituto Uruguay XXI, las exportaciones (sin incluir las ventas desde Zonas Francas) a China acumulan en el período enero-agosto 2017 unos US$ 1.189 millones, lo que implica un fuerte crecimiento de 43,4% en relación a igual período de 2016, cuando se contabilizaban US$ 829 millones. Por su parte, las importaciones (sin incluir petróleo y sus derivados) registran un crecimiento interanual de 5% en el período, alcanzando los US$ 1.060 millones. De esta forma, se constata un superávit en la balanza comercial de Uruguay con China de US$ 129 millones.

El principal producto exportado a China fue Soja (con un fuerte crecimiento de 60,7% interanual) que representó prácticamente la mitad del valor exportado a ese destino (48,5% del total). Le siguieron en relevancia la Carne Bovina (31,6% del total), Madera y productos de madera (5,98%), Despojos y subproductos cárnicos (5,22%), Lana y tejidos (4,6%) y Cuero y sus manufacturas (1,3%). El resto de los productos exportados a China tienen una participación menor al 1%.

En el caso de las exportaciones a Brasil, alcanzaron los US$ 805 millones entre enero y agosto, apenas un 0,3% menos que en igual período de 2016 (US$ 807 millones). En tanto, las importaciones acumularon US$ 1.001  millones, lo que implica un crecimiento interanual de 18,5%. De esta forma, el saldo de balanza comercial para Uruguay es deficitario en US$ 196 millones.

Los principales productos exportados a Brasil fueron Productos lácteos (que representó el 24,07% del total), Plásticos y sus manufacturas (10,74%), Arroz (9,1%), Malta (8,47%), Autopartes (7,04%) y Carne bovina (5,52%).

En lo que refiere a las exportaciones uruguayas, Rusia en lo que va del año acumula US$ 79 millones, marcando un fuerte aumento de 62% respecto a enero agosto de 2016. Del otro lado, las importaciones desde Rusia totalizaron US$ 32 millones en el período, lo que implica un 21,3% más que un año atrás. De esta forma, el resultado de la balanza comercial con Rusia es favorable a Uruguay en US$ 47 millones.

Los productos lácteos fueron el principal bien exportado a Rusia, representando más de la mitad de lo vendido a ese destino (53,5% del total). Por detrás se ubicó la Carne bovina (16,97% de lo exportado), Despojos y subproductos cárnicos (10,32%), Frutas cítricas (8,05%), Pescados y productos del mar (4,6%) y Carne equina, porcina y otras (3,71%).

En otro orden, al analizar el comercio con India, se observa que las exportaciones apenas alcanzaron los US$ 11 millones, lo que implica una caída de 19,4% respecto a los US$ 13 millones que se habían registrado en los primeros ocho meses de 2016. Por el contrario, las importaciones desde India alcanzan los US$ 97 millones, mostrando un crecimiento de 8% en términos interanuales. Estos datos, reflejan un claro déficit comercial para Uruguay en su balanza con India, que alcanza unos US$ 87 millones. Más de la mitad de las ventas a India entre enero y agosto fueron de Cebada (56% del total exportado a ese destino) producto que no había registrado colocaciones en igual período de 2016. Lanas y tejidos fue el segundo producto más exportado a India (24% del total), seguido muy por detrás por Madera y productos de madera (4,04%), Cuero y sus manufacturas (2,84%) y Desperdicios de hierro o acero (2,51%).

Por último, el comercio con Sudáfrica es bajo tanto a la ida como a la venida. Las exportaciones alcanzaron entre enero y agosto unos US$ 20 millones, mostrando un crecimiento interanual de 34,4%, mientras que las importaciones totalizaron US$ 19 millones, un 41,2% más que hace un año. De esa forma, el balance comercial es prácticamente neutro con un leve superávit a favor de Uruguay por algo más de un millón de dólares.