Joan Melé: “La seguridad y el confort no dan la felicidad en la vida; luchar por un ideal, sí”

Joan Antoni Melé, presidente de la Fundación Dinero y Conciencia, miembro de Consejo asesor de Triodos Bank e implusor mundial de la banca ética.


Joan Melé estuvo en Montevideo para participar del Festival Internacional de Innovación Social (fiiS). El experto hizo énfasis en que la gente debe saber en dónde invierte su dinero y, por lo tanto, el banco se lo debe decir. Al mismo tiempo, la institución debe usar los dineros que no son suyos de manera responsable y tomar en cuenta otros valores, además de la rentabilidad y las garantías a la hora de financiar empresas y proyectos. “Se puede ganar dinero invirtiendo solo en proyectos sostenibles”, aseguró.

Por: Oscar Cestau y Jessica Vázquez

Es miembro del Consejo Asesor de Triodos Bank de Europa y fundador de la representación de esta entidad en España. Tiene más de 30 años en la profesión de banquero, habiendo sido director de sucursal de una caja de ahorros en Barcelona. Hoy, Joan Melé, es uno de los referentes en el tema de la banca ética, y tiene como fin llevar este sistema basado en el ideal de cuidado humano y del medioambiente a todo el mundo.

¿Qué lo trajo por Uruguay?

El primer motivo era participar en el fiiS, pero aprovecho también la ocasión para presentar y promover la idea de banca ética y sondear si hay gente interesada en tener un banco así en el país. Lo estamos haciendo en Chile de manera muy avanzada, así como también en Brasil, Argentina y Colombia, porque la idea es realizarlo en toda Latinoamérica.

En los próximos días haremos un taller de conciencia charlando sobre los fundamentos humanos de una banca ética y poder así detectar gente interesada. Creo que aquí hay unas condiciones económicas, muy al estilo de Chile por su estabilidad.

¿Ve a nuestro país con madurez para una iniciativa de este tipo?

Por lo que veo desde afuera puedo decir que es un lugar donde es mucho más fácil que en otros sitios, como lo es Chile. Las personas a veces dicen que no hay mercado, pero tampoco lo teníamos en España cuando empezamos. He dado más de dos mil conferencias en ocho años, tratando de dar a conocer la importancia de esto.

Noto que es un momento especial para que esta iniciativa tome fuerza. Di una conferencia en Buenos Aires, en octubre pasado, y la misma se ha hecho viral; y no es porque haya dicho algo nuevo o más importante, sino que me comentan que lo que dije les resuena adentro y no sabían cómo explicarlo. Cuando a cientos de miles de personas les pasa lo mismo, es como un despertar global; yo lo llamo “tsunami de conciencia”.

Aprovechando eso es que estoy dando una gira de dos meses por Latinoamérica y haciendo reuniones, además de eventos, para generar conciencia de crear una economía que esté al servicio de las personas y el planeta, no de la destrucción.

¿Cómo definiría la banca ética?

Se debe partir de la base de que los bancos no tienen dinero, sino que gestionan el de los clientes. Éstos deben saber qué es lo que se hace con él mientras no lo usan, pero eso no se sabe. Llevo 42 años en el mundo de las finanzas y jamás nadie me ha preguntado qué se hace con su dinero, sí sobre la rentabilidad y si está seguro.

La banca ética ha sido un cambio de paradigmas al poner el foco no en lo que voy a ganar, sino a quién le puede servir mi dinero mientras yo no lo uso. Estos dos pilares tienen un banco ético, que debe explicar en qué quiere invertir y en qué no, es decir, debe tener criterios éticos de inversión y transparencia radical. Un banco tiene que decir a qué empresas ha financiado hasta en el último centésimo.

 “No vamos a cambiar el mundo con manifestaciones y pancartas, sino aportando ideas y comprometiéndonos en el cambio”

Los bancos no son dueños del dinero que tienen a su disposición, ellos “gestionan nuestro dinero, por lo tanto, tenemos el derecho a saber qué harán con cada peso”, explicó el entrevistado. Los bancos denominados éticos funcionan como cualquier otro “tradicional”; deben seguir las mismas leyes del país en el que se encuentran; deben crearse con los mismos instrumentos y capital que se exige. La diferencia está en que la banca ética, sin dejar de lado las utilidades, pone al ser humano y el planeta primero.

Este sistema posee dos criterios fundamentales en los que se basa para alcanzar sus objetivos. En primer lugar, la elección de las inversiones, situando al ser humano y el medioambiente en el centro del modelo de negocios; y, por otro lado, la transparencia frente a la información que se le entrega a los inversionistas, dándoles acceso a todos los datos de los proyectos y números.

 ¿Cuál es el aporte a la sociedad?

Esto tiene un efecto de contagio, ya no solo es un control. Los clientes, cuando ven las empresas donde los bancos han invertido, comienzan a consumir en ellas porque ven que tienen valores. Las personas que compartimos valores e ideales al final terminamos cuidándonos unos a otros.

La idea es crear una nueva red de consumo basada en la conciencia, no en un precio barato -porque la gente ha descubierto que cuando un precio es bajo, alguien lo va a pagar muy caro, quizá tu hijo o el medio ambiente-. Se debe tener un precio verdadero porque, por debajo de él, hay un engaño.

¿Qué lo llevó a tomar ese camino?

Yo estaba preocupado por los temas sociales desde pequeño. Desde joven hice voluntariado e ingresé en la banca de una manera muy casual, no era mi intención, yo quería ser profesor. Entré provisionalmente mientras terminaba los estudios y luego descubrí que me gustaba porque en un banco lo que hacés es relacionarte con miles de personas a través del dinero como excusa. Fue allí donde comencé a desarrollar mis conocimientos de la relación con el dinero. El año 2000 fue especial para mí porque se hizo el primer congreso mundial de banca ética en Barcelona, donde vivo. Allí, con un grupo de amigos, decidimos difundirlo como tal. Fue una vocación desde joven.

“La idea es crear una nueva red de consumo basada en la conciencia”

¿Y por qué decidió llevarlo a cabo usted mismo?

Cuando llevas 30 años trabajando en un banco y seis dando conferencias, te das cuenta de que esto lo debes hacer tú. Me lo pusieron delante y dije que sí. Es de las mejores cosas que he hecho, porque cuando trabajas por un ideal y con valores, independientemente del dinero, la vida te da un cambio. Nunca he sido tan feliz como ahora ni he tenido tanta seguridad en la vida como cuando dejé el banco y decidí ir hacia la aventura. Cuando no buscas la seguridad fuera, sino que la tienes dentro, hay un cambio radical. Se debe vivir, no separar de una forma radical la familia y el trabajo, sino ser el mismo donde sea que se vaya. Esto te cambia la vida, te quita un peso de la espalda y te permite dormir tranquilo. Fue un gran regalo el desarrollarlo en España. Reconozco que no fue fácil porque tenía 56 años y, al mismo tiempo, me habían ofrecido la prejubilación y vivir sin trabajar.

Creo que tiene que ver con la educación que tuve de pequeño. Me enfoco mucho en ese punto, porque si te educan en valores humanos, lo llevas toda la vida. Triunfar no es ganar mucho dinero.

¿Es más fácil inculcar este enfoque a las nuevas generaciones?

Yo trabajo con todos, pero los jóvenes tienen una mayor predisposición. Es decir, ellos reconocen enseguida lo que hablo; pero, de todas formas, hay de todo. Muchos empresarios tienen miedo, y ese es el mayor problema. Es más fácil con gente joven ya que se entusiasman rápidamente cuando les cuento esto.

Respecto a lo que sucede con la gente más mayor, podría decir que depende de si su vida está más acomodada, porque no desean salir de su zona de confort, lo que es un grave error, porque es ahí donde las personas son una caricatura de lo que podrían ser.  La seguridad y el confort no dan la felicidad en la vida, luchar por un ideal, sí.


Aporte de ideas para cambiar el mundo

¿Qué significa para usted participar en esta instancia del fiiS en Uruguay?

En este país solo había estado una vez, hace dos años. Desde ese entonces he recibido muchos mensajes de personas de Uruguay, y puedo decir que aquí hay en el ambiente algo proclive al cambio; por eso me hacía ilusión venir.

Este fiiS lo veo muy importante, porque cada exposición se basa en cómo, a graves problemas, aportamos toda nuestra inteligencia y capacidades para que el mundo esté mejor, no para ganar dinero únicamente. Existen ideas muy buenas y que son viables económicamente, que van a generar puestos de trabajo, van a dar dinero y solventar al mundo; se trata de eso.

“Nunca he sido tan feliz como ahora, ni he tenido tanta seguridad en la vida como cuando dejé el banco y decidí ir hacia la aventura”

No vamos a cambiar el mundo con manifestaciones y pancartas, sino aportando ideas y comprometiéndonos en el cambio. Para mí el fiiS tiene un ambiente de personas que vienen porque algo les ha despertado y han visto que el sector empresarial es un sitio ideal para cambiar el mundo. Es decir, que las empresas puedan ser convertidas en agentes de transformación social.

Cuando hacemos estos encuentros humanos nos enriquecemos mutuamente, da igual quién es el ponente. Al final, la sensación es que algo se ha dicho, da igual quién lo haya pronunciado, pero eso nos une a todos.


Del dicho al hecho

Trabajó por muchos años en la banca convencional, pero al mismo tiempo daba charlas de la banca ética por toda España. Eso era algo que él mismo reconoció como una contradicción, pero era el lugar desde donde podía ayudar, difundir, para finalmente lograr crear un banco ético.

A fines del 2004 Triodos Bank se instaló en España, con su primera sucursal en Barcelona. A Melé le propusieron ser parte de ese equipo, ya que él llevaba 30 años en su banco, pero desde hacía seis, daba conferencias sobre banca ética. “Me di cuenta de que una cosa es predicar y la otra es hacerlo tú”, dice que pensó en ese momento.

Desde ese minuto comenzó el desarrollo de Triodos Bank en España, con muy buenos resultados. Incluso, cuando estalló la crisis en el año 2008, la gente se cambió a la banca ética con mayor fuerza porque “vio que un banco ético era más seguro”, comentó Melé.

El entrevistado dicta charlas, seminarios y talleres que le permiten reunir algunas de sus pasiones, y desde ahí, generar cambios reales: por una lado su experiencia en el mundo de las finanzas, por otro su pasión por la pedagogía. “Estamos ayudando a crear la banca ética, pero también a transformar la conciencia social”, enfatizó.